22 de febrero 2006 - 00:00

Trotskistas contra dos presidentes

El trotskismo rioplatense encontró en las papeleras otro argumento para ponerse a la izquierda de cualquier oposición a los gobiernos de Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez. En el último número del periódico partidario «Prensa Obrera» acumulan argumentos no tanto contra su instalación sino contra la forma como los dos gobiernos encaran esos proyectos. Porque de paso piden nacionalización de las plantas papeleras para ser administradas por los trabajadores. Veamos ese reclamo.

La oposición de la Asamblea Ciudadana de Fray Bentos y de otras organizaciones populares de la región a la instalación de las papeleras representa un sentimiento mayoritario del pueblo y de la izquierda del Uruguay. Este rechazo plantea una lucha común de ambos pueblos y la necesidad de un frente común de organizaciones populares y revolucionarias de la Argentina y de Uruguay.

Tabaré Vázquez logró el «respaldo incondicional» de todos los partidos patronales y de 17 cámaras empresarias para la instalación de las papeleras. No logró, sin embargo, el respaldo unánime del Frente Amplio. Los delegados de base de Maldonado y de Soriano, y los representantes del 26 de Marzo, del 20 de Mayo y de la Corriente de Izquierda votaron en la mesa política del FA en contra de una resolución de respaldo a la instalación de las papeleras. El voto de los delegados de base de Soriano es significativo, ya que es uno de los departamentos donde más se ha «forestado».

Incluso el Partido Comunista (su secretaria general, Marina Arismendi, es ministra) se abstuvo en esta resolución, aunque parcialmente. La oposición de una parte del FA a la instalación de las papeleras es una manifestación de la oposición más general del pueblo uruguayo y, en particular, de los votantes del Frente Amplio.

La oposición popular a las papeleras es de larga data. Hace dos años, una encuesta mostraba que 51% de la población se oponía a su instalación (contra 39% que la respaldaba). La llegada al gobierno del FA que apoyó su construcción pero prometió «controlar» su actividad pareció alterar esta opinión. Más que un respaldo a las papeleras, lo que aparecía era la confianza en el nuevo gobierno. La oposición a las papeleras vuelve a ganar terreno.

La Asamblea Ciudadana de Fray Bentos anunció cortes de ruta del lado uruguayo. Organizaciones ambientalistas, especialistas universitarios, pequeños productores rurales y dirigentes sindicales se pronuncian cada día, así como muchos uruguayos de a pie. Las murgas más aplaudidas en el carnaval son aquellas que más critican al gobierno. La ganadora del año pasado, Agarrate Catalina, tiene toda una parte del espectáculo dedicada a las papeleras, y es muy festejada. Las razones de la oposición son abrumadoras.

El proceso que desemboca en la instalación de las papeleras comenzó en 1990, con la «ley de forestación». Desde entonces, dos millones de hectáreas han sido monopolizadas por grandes pulpos, la mayoría extranjeros («Brecha», 3/2). La extranjerización de la tierra apenas comienza: las plantas consumirán anualmente el equivalente a 570.000 hectáreas de bosques, por lo que la forestación actual no alcanza para cuatro años de producción de pasta. Será necesario, entonces, extender las áreas de forestación y «reforestar» las áreas ya taladas -lo que implicará una masiva aplicación de productos agroquímicos tóxicos- ( denuncia de la veterinaria María Grosso, en «Brecha», 3/2).

El periodista G.W. (« Brecha», 27/1) y especialistas de la Universidad de Uruguay («Brecha», 3/2) denuncian que las plantas y sus puertos operarán en las denominadas «zonas francas» (ZF). Las empresas radicadas en ellas «están exentas de todo tributo nacional, creado o a crearse, incluso de aquellos en los que por ley se requiera una exoneración específica». También estarán exentas de impuestos sus importaciones y exportaciones. Las plantas no tributarán un centavo al Estado uruguayo. En materia de empleo, las empresas radicadas en las ZF podrán contratar hasta 25% de personal extranjero, un porcentaje que podrá aumentarse (sin establecer un límite máximo) con la autorización del Ejecutivo. Este personal podrá «no beneficiarse del sistema de seguridad social uruguayo». Dentro de las zonas francas no regirá, en la práctica, el régimen laboral del Uruguay. Es sencillamente falso que las papeleras «crearán empleo»: «Considerando la potencial pérdida de empleos en el sector turismo y la posibilidad de contratación de personal extranjero en las ZF, ¿cuántos puestos de trabajo netos generará el emprendimiento?», preguntan los especialistas de la Universidad de Uruguay.

Los pueblos de la Argentina y Uruguay están contra las papeleras.Los gobiernos de los dos lados las defienden. Están a muerte contra los cortes de ruta y las movilizaciones populares. Kirchner contra las de Gualeguaychú; Tabaré contra las de Fray Bentos. Para desarmar los cortes, Kirchner recurrió a Pérez Esquivel y al Tribunal de La Haya. Vázquez envió refuerzos militares a Río Negro y movilizó a la policía para impedir los cortes. Está planteado unir estos movimientos, en Uruguay y en la Argentina, en una lucha común. Por la nacionalización sin pago de las papeleras y los recursos forestales. Por su funcionamiento bajo control de los trabajadores. Por la nacionalización del conjunto de recursos naturales de nuestros países, saqueados por el capital imperialista. Por la unidad de los pueblos de la Argentina y Uruguay contra el gran capital imperialista y los gobiernos que lo defienden.

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