26 de marzo 2002 - 00:00

UBA: eligen hoy rector

El radicalismo intentará hoy postergar la definición del sucesor de Oscar Shuberoff, quien -tras 16 años de mandato ininterrumpido- dejará el rectorado de la UBA. La herencia comenzará a discutirse desde las 14 en el salón de actos del Colegio Nacional de Buenos Aires con los 236 miembros del Consejo Superior.

Está en juego nada menos que un presupuesto de $ 300 millones, de los cuales $ 50 pertenecen a la caja chica de la conducción de esa casa de estudios. El monto, que contribuye al déficit fiscal, resulta más que suficiente para mantener a los punteros de Franja Morada, cuyos jefes políticos son el mismo Shuberoff; el ex número 2 de la SIDE Darío Richarte, y el ex viceministro del Interior Lautaro García Batallán. La UBA se transformó en un refugio imprescindible desde que los radicales volvieron a la oposición.

También aparece en la disputa la preocupación del rector saliente por cuidar sus espaldas y evitar que la Auditoría General de la Nación siga descubriendo irregularidades de su gestión. No pasa inadvertido que hay dos damas del radicalismo lanzadas a la carrera por la sucesión, que actualmente son funcionarias de la cúpula universitaria y le garantizarían -cosechando adhesiones por derecha y por izquierda que terminarían fusionándose en el momento de la definición- cierto continuismo a los muchachos de Shuberoff. Se trata de las actuales secretaria académica y vicerrectora, respectivamente, Alicia Camilloni y Susana Mirande.

• Denuncia

Desde julio de 2001, el fiscal Carlos Stornelli, que aplicó la insólita figura de asociación ilícita a Carlos Menem, mantiene cajoneada una denuncia contra Shuberoff por una presunta cuenta a su nombre en el Royal Bank of Canada, que realizaron consejeros del PJ, encabezados por el graduado de Derecho Enrique Rodríguez Chiantore.

El independiente -si bien de origen radical- Guillermo Jaim Etcheverry es el principal aspirante al cetro. La mayor debilidad del ex decano de Medicina es, precisamente, la fortaleza de sus rivales. Jaim Etcheverry carece de «aparato» y no tiene siquiera un operador que le colecte avales, confiado en que -aluvionalmente- lo apoyarán todos los sectores enfrentados con Shuberoff, desde el centroderecha y el peronismo hasta la izquierda.

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