7 de septiembre 2001 - 00:00

UCR: De la Rúa tuvo un inédito respaldo

Fernando de la Rúa obtuvo ayer un respaldo desde el seno de su partido que fue bastante inusual para las costumbres del gobierno. La mayoría del bloque de diputados nacionales, congregada por Rafael Pascual, manifestó su apoyo a la gestión y reclamó, además, la unidad interna. Es decir que se clausure el conflicto con Raúl Alfonsín. Los legisladores que congregó Pascual garantizaron por su número que la Casa Rosada podrá seguir controlando, a través del catamarqueño Horacio Pernasetti (hoy titular del bloque), la jefatura de la Cámara baja (siempre que el peronismo no se imponga allí a partir del resultado electoral de octubre). Para ese cargo, segundo en la línea sucesoria del país, se postulan también Leopoldo Moreau y Jesús Rodríguez, dos opositores a De la Rúa. En la reunión de ayer hubo quejas para el Presidente -se le pidió un apoyo abierto a los candidatos del partido-y para Domingo Cavallo, a quien se recriminó que adelante medidas de ajuste -como un eventual recorte en los aguinaldos- que adoptará después de las elecciones.

Fernando de la Rúa anoche en TV
Fernando de la Rúa anoche en TV
Por primera vez de manera contundente, Fernando de la Rúa recibió el respaldo explícito de la mayoría de los integrantes de un cuerpo colegiado de su partido: el bloque de diputados radicales del Congreso de la Nación. Como había adelantado este diario, el denominado grupo federal (sector de esa bancada que lidera Rafael Pascual, gestor principal del aval obtenido por el mandatario) se congregó en Parque Norte y, al cabo de un almuerzo, emitió un documento que, además de apoyar la política del Presidente, destacó la actividad legislativa que desarrolló la bancada en los últimos dos años, más allá de los sucesivos ajustes. En el recreo que regentea Armando Cavalieri hubo más de 50 diputados. Muchos de ellos se mantendrán en sus bancas y algunos ingresarán a la cámara a partir del 10 de diciembre. Esto hace pensar en que los «federales» podrán controlar después de esa fecha la jefatura del cuerpo y también del bloque.

En el documento que redactaron al final del encuentro, los legisladores enumeraron las normas más simpáticas que promovió el bloque, inventario destinado sobre todo a fortalecer los argumentos de quienes están en plena campaña electoral. En ese recuento incluyeron la ley laboral, la de infraestructura, la derogación del impuesto a los automotores, la de cobro bancario de factura conformada, la que estructura el fuero penal tributario, etcétera. El sentido de este recordatorio es más que obvio: pretende poner de manifiesto que no todo fue impuestazo, superpoderes o déficit cero con rebaja de salarios.

El pronunciamiento de los diputados incluyó un reclamo por la «unidad partidaria». Varios de los participantes, en la reunión a puertas cerradas posterior al almuerzo, pidieron una conciliación interna y acaso la que más claramente lo hizo fue la porteña Cristina Guevara. Dijo que «De la Rúa y Alfonsín se deben sentar y ponerse de acuerdo. Son los grandes responsables de la vida del partido y tienen que dejarse de macanas y llegar a un entendimiento entre ellos, sin voceros». Alfonsín tal vez se lo conceda: ayer estaba tan acuerdista que le pidió disculpas a Gustavo Béliz por haberle dicho «estúpido».

Además de ese pedido, Pascual debió escuchar también quejas sobre la conducta de De la Rúa y Domingo Cavallo. Al Presidente se le pidió que respalde explícitamente las candidaturas de la Alianza -algo de eso hizo anoche en su diálogo con Mariano Grondona- y al ministro de Economía le reprocharon que, a un mes de las elecciones, anuncie que va a hacer recortes o postergaciones con el pago del aguinaldo.

No podían faltar en la reunión los comentarios sobre las futuras batallas internas en la UCR. De hecho, la misma asamblea convocada por Pascual sirvió para consolidar la posición de Horacio Pernasetti, postulado para suceder al caudillo porteño al frente del cuerpo. Menos segura parece, en cambio, la estrategia tendiente a adelantar esa definición con la renuncia de Pascual -se descuenta que ocupará un lugar en el Ejecutivo- para antes del 10 de diciembre. Hubo legisladores, ayer, que consideran que es mejor que el actual jefe de Diputados se mantenga en su cargo para garantizar la continuidad del grupo en el manejo de la casa. En Parque Norte se daba por seguro que Pernasetti será desafiado y que tal vez la candidatura más fuerte de los sectores antidelarruistas no sea la de Leopoldo Moreau sino la de Jesús Rodríguez. El diputado porteño juega a dos números, la jefatura de la Cámara o la del comité nacional de la UCR, y para eso quiere hacer valer que pertenece a un distrito ganador.

Sin embargo, todavía no está decidido cómo se librarán estas batallas y no se sabrá hasta que no se despeje la incógnita del resultado electoral de octubre. Por un lado, no se sabe si el PJ admitirá que un radical siga al frente de Diputados si es que ese partido se convierte en la primera minoría. Tampoco se conoce la posición de De la Rúa respecto de quién manejará la cámara, es decir de quién será el segundo en la línea sucesoria. Pero todavía falta saber si la pelea por ese cargo estará articulada con la que se librará por el comité nacional, la presidencia provisional del Senado y las jefaturas de ambos bloques parlamentarios.

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