UCR recuerda a Balbín y, de paso, se queja de Kirchner

Política

Dicen que la cultura nació el día en que un ser humano resolvió enterrar a un congénere muerto y venerarlo. Si es así, hay que pensar en que los radicales aspiran a convertirse en la vanguardia de la civilización: es difícil encontrar a otra comunidad tan dada a honrar a sus antepasados, tarea para la cual realizan homenajes, pasean por los cementerios y, sobre todo, elaboran y pronuncian discursos. Los dirigentes de la UCR darán rienda suelta a esa pasión funeraria en los próximos días: como se adelantó en las «Charlas de Quincho» de hace dos lunes, se cumple este año el centenario del nacimiento de Ricardo Balbín y por eso se preparan conmemoraciones de todo tipo.

Si bien el aniversario es el 29 de julio, habrá entrenamiento de homenajes desde el 22 de junio. Ese día abrirá el ciclo Angel Rozas, presidente de la UCR, con una exposición sobre «Balbín y el diálogo». Cabe identificar a Rozas: es un balbinista por derivación, ya que en sus orígenes militó en el Movimiento de Afirmación Yrigoyenista (MAY), del ex senador Luis «Bicho» León, quien fue amigo del caudillo homenajeado hasta que los distanció -según dicen todas las versiones- una circunstancia que, para gente nacida en los albores del siglo XX, era traumática: el divorcio del chaqueño.

Además de la charla de Rozas, se preparan exposiciones y discursos de dirigentes de otros partidos. El principal será el peronista Antonio Cafiero, quien se encargará de evocar el acercamiento entre Balbín y Juan Perón: una trama que conserva en su memoria la correntina Ema Tacta de Romero, puente discreto entre «el Chino» y «el General». Por el segmento conservador del arco político hablará el santafesino Alberto Natale y por el socialismo lo hará Rubén Giustiniani, también de la misma provincia.

Vetados

En el camino quedaron otros eventuales oradores, por distintos motivos. Víctor García Costa no pasó el filtro de Raúl Alfonsín, con quien mantiene una polémica ligada a la participación del radicalismo en la Internacional Socialista (liga a la que Balbín se asomó en uno de sus escasísimos viajes internacionales, cuando visitó Caracas para una cumbre de esa organización). Otra invitación para esta «transversalidad mortuoria» -aquí sí valdría el neologismo de Néstor Kirchner, la «transeternidad»- que se frustró fue la de Ricardo López Murphy, quien podría haber ocupado el lugar de Natale. En efecto, no sólo López Murphy fue radical sino que su padre, Juan José López Aguirre fue un balbinista extremo. La supervivencia de ese afecto es el nombre mismo del economista y ex candidato: se llama Ricardo por Balbín e Hipólito por Yrigoyen. López Murphy no fue invitado por dos razones principales. El temor a que aceptara la convocatoria (lo cual habría permitido ver la simpática escena del líder de Recrear hablando con el escudo radical sobre su cabeza, de nuevo) y la presunción de que, si se lo convocaba, también había que llamar a Elisa Carrió, el demonio para el chaqueño Rozas. Los dirigentes abandonan el radicalismo pero la interna sigue viva.

Además de conferencias a cargo de admiradores del viejo caudillo platense, como Luis Alberto Romero, Horacio Sanguinetti o María Sáenz Quesada, habrá una cena-homenaje el 29 de julio. Hasta se prevén torneos literarios sobre la prédica del legislador y ex candidato a presidente y también ensayos biográficos sobre sus virtudes. De todos los ritos, el más esperado por quienes disfrutan de las efemérides partidarias es la recorrida por el cementerio platense, donde descansan los restos del homenajeado. Balbín fue enterrado allí a pedido de su fallecida esposa, doña Indalia Ponzatti.

Como hace menos de un año, la UCR vuelve a los restoranes y cementerios a celebrar a sus mayores. En aquella oportunidad fue para recordar a un adversario de Balbín, Arturo Illia, en quien se exaltaron su austeridad de costumbres y su resistencia a las corporaciones (faltaba evocar que llegó al poder con 22% de los votos para que se entendiera mejor que se lo presentaba como un precursor de Kirchner). Ahora, con Balbín, se quieren promover «la vida en paz, el diálogo, la unión de los argentinos». Cambiaron los valores que urge divulgar. También la imagen que los radicales se van formando del Presidente.

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