21 de marzo 2007 - 00:00

UCR, con votos pro Lavagna asegura a Sanz como el vice

Roberto Lavagna
Roberto Lavagna
Si bien la convención nacional del radicalismo del próximo fin de semana no parece guardar sorpresas, el oficialismo partidario está convencido de contar con los votos necesarios para consagrar a Roberto Lavagna como candidato a presidente, hay definiciones pendientes que aparecerán en ese encuentro, aunque no se lleguen a tomar allí las decisiones.

El caso más claro es el de la candidatura de Ernesto Sanz como vicepresidente para acompañar a Lavagna. Esa decisión no se tomará durante la convención y de hecho la UCR está dispuesta a postergar la nominación hasta después de la elección a jefe de Gobierno porteño, tal como quiere Lavagna.

  • Unico candidato

  • No son pocos los roces que provocan en el partido ese tipo de pretensiones del ex ministro. Pero más allá del silencio que quiere mantener la conducción, ayer volvió a mencionarse a Sanz como único candidato posible a quedarse con ese puesto:

  • El radicalismo consiguió, no sin dificultad, teniendo en cuenta la personalidad de Lavagna, cerrar con él un acuerdo para ponerle el candidato a vicepresidente. No pudo arrancarle públicamente una definición tajante, al punto que la única ayuda que concedió Lavagna a la conducción partidaria en los últimos días, para calmar la interna que presiona por mejores posiciones en el acuerdo con el ex ministro, fue repetir que «resultaría lógico» que lo acompañara un radical en la fórmula.   

  • El problema con el candidato de la UCR no es ya el nombre, sino los tiempos de Lavagna. Se sabe que el ex ministro pondera públicamente a Sanz y jamás deslizó un veto como sí lo hizo con el otro autopostulado para el puesto, Federico Storani, que hoy no pasaría el más mínimo filtro de la interna partidaria.

    Pero ese lanzamiento de Storani se sabe que fue más para dar señales hacia la UCR bonaerense que al resto del partido. Integra Storani una lista de dirigentes de esa provincia que ni el radicalismo L y ni siquiera el R están dispuestos a aceptar.

    No es el caso de Sanz, que hoy no tiene casi oposición interna para ocupar ese cargo -aunque siempre se mantiene la clásica presión del alfonsinismo que quedó a medias relegado de la discusión-. El problema, entonces, es no precipitarle el nombre a Lavagna para que pueda, cuando fije el momento, aparecer digitando esa candidatura. La mera descripción de ese procedimiento habla claramente de cómo son las relaciones hoy dentro de la coalición lavagnista-radical.

  • Cuando la nominación de Sanz para ese acompañamiento comenzó a diluirse hubo argumentos que pesaron en su contra. Se argumentó, hace un mes, que ante la indefinición de Roberto Iglesias en presentarse a dar batalla en Mendoza, Sanz podría verse obligado a bajar a su provincia.

    Dirigentes del partido veían ayer esa opción como imposible. «Si Iglesias no juega en Mendoza, Sanz no va a ser su sustituto. Tienen una relación totalmente distinta con la interna del radicalismo provincia. Uno puede ser candidato a gobernador y el otro a vicepresidente, pero no pueden cambiar de puestos», confiaba ayer un integrante de la conducción.   

  • El presidente del bloque de diputados de la UCR, Fernando Chironi, fue un poco más allá. Afirmó ayer públicamente que «Sanz es quien cuenta con mejores posibilidades para acompañar a Lavagna».

    La afirmación de Chironi no es menor. Fue uno de los dirigentes partidarios que más sorpresas provocó dentro del bloque de la UCR, al asumir esa jefatura con un perfil más cercano a un acuerdo con el kirchnerismo para definirse luego como uno de los mayores opositores al gobierno dentro del Congreso.

    Sin embargo, hoy sostiene que la convención debe bajar línea sobre la disciplina partidaria, pero sin avanzar en exclusiones violentas, como sí sostiene el presidente de la UCR, Gerardo Morales. «El partido debe tener capacidad de contención y compresión. El radicalismo es un partido y no una congregación de partidos, hay que hacer un esfuerzo para comprender las realidades provinciales», dijo. En realidad, hasta el propio Morales entró en ese intento de equilibrio para no desmembrar más al radicalismo cuando viajó a Catamarca a felicitar el triunfo del Frente Cívico reivindicando su origen radical.

    «Estamos en un momento de transición construyendo un proyecto superador al gobierno nacional, confluyendo con otras fuerzas porque con nuestro partido no alcanza», dijo ayer Chironi, reforzando de esa manera la coalición con Lavagna.


  • Otro de los casos que se discutirá en la convención es el de Mendoza, aunque allí sí se tomarán decisiones. La conducción del comité nacional está dispuesta a ratificar la intervención partidaria a esa provincia, si antes del viernes la Justicia no resuelve la apelación presentada al fallo de María Servini de Cubría que rechazó el primer pedido de intervención.

    Esa decisión de Gerardo Morales, que avalará la convención partidaria, tendrá también implicancias legales ya que provocará un conflicto de poderes entre la UCR y la Justicia, un efecto casi buscado por la conducción partidaria.
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