UCR, con votos pro Lavagna asegura a Sanz como el vice
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Roberto Lavagna
Pero ese lanzamiento de Storani se sabe que fue más para dar señales hacia la UCR bonaerense que al resto del partido. Integra Storani una lista de dirigentes de esa provincia que ni el radicalismo L y ni siquiera el R están dispuestos a aceptar.
No es el caso de Sanz, que hoy no tiene casi oposición interna para ocupar ese cargo -aunque siempre se mantiene la clásica presión del alfonsinismo que quedó a medias relegado de la discusión-. El problema, entonces, es no precipitarle el nombre a Lavagna para que pueda, cuando fije el momento, aparecer digitando esa candidatura. La mera descripción de ese procedimiento habla claramente de cómo son las relaciones hoy dentro de la coalición lavagnista-radical.
Dirigentes del partido veían ayer esa opción como imposible. «Si Iglesias no juega en Mendoza, Sanz no va a ser su sustituto. Tienen una relación totalmente distinta con la interna del radicalismo provincia. Uno puede ser candidato a gobernador y el otro a vicepresidente, pero no pueden cambiar de puestos», confiaba ayer un integrante de la conducción.
La afirmación de Chironi no es menor. Fue uno de los dirigentes partidarios que más sorpresas provocó dentro del bloque de la UCR, al asumir esa jefatura con un perfil más cercano a un acuerdo con el kirchnerismo para definirse luego como uno de los mayores opositores al gobierno dentro del Congreso.
Sin embargo, hoy sostiene que la convención debe bajar línea sobre la disciplina partidaria, pero sin avanzar en exclusiones violentas, como sí sostiene el presidente de la UCR, Gerardo Morales. «El partido debe tener capacidad de contención y compresión. El radicalismo es un partido y no una congregación de partidos, hay que hacer un esfuerzo para comprender las realidades provinciales», dijo. En realidad, hasta el propio Morales entró en ese intento de equilibrio para no desmembrar más al radicalismo cuando viajó a Catamarca a felicitar el triunfo del Frente Cívico reivindicando su origen radical.
«Estamos en un momento de transición construyendo un proyecto superador al gobierno nacional, confluyendo con otras fuerzas porque con nuestro partido no alcanza», dijo ayer Chironi, reforzando de esa manera la coalición con Lavagna.
Esa decisión de Gerardo Morales, que avalará la convención partidaria, tendrá también implicancias legales ya que provocará un conflicto de poderes entre la UCR y la Justicia, un efecto casi buscado por la conducción partidaria.


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