14 de octubre 2005 - 00:00

Ultimo aliento de Kirchner en La Rioja y en Catamarca

Eduardo Duhalde
Eduardo Duhalde
Entre su fin de semana en España y el show de clausura electoral de Cristina Fernández en La Matanza, Néstor Kirchner reservó renglones de su agenda para abocarse a dos peronistas que puntean en su «top five» de «malditos»: Carlos Menem y Luis Barrionuevo.

Como la morada de Eduardo Duhalde, Buenos Aires, ya no titila en el tablero oficial -descuentan una victoria holgada-, Kirchner se enfocará en provincias donde, vestidos de candidatos, anidan dos enemigos más que potenciales: La Rioja y Catamarca.

El próximo miércoles, a 96 horas de la elección, el Presidente encabezará un visita fugaz a ambos territorios para levantarles el brazo a los candidatos del Frente para la Victoria (FpV) con la ilusión de revertir pronósticos que tiñen de rojo las alarmas del gobierno. La veda le impedirá disfrazar esos apoyos en actos de gobierno.

¿Qué justifica la obsesión por ese par de provincias norteñas si, por citar un caso, el oficialismo podría toparse con una derrota también en Río Negro? La respuesta es obvia: perder en La Rioja es perder con Menem; caer en Catamarca supone un tropiezo ante Barrionuevo.

Es decir: en ninguno de esos casos, como tampoco en una -hasta ahora demasiado- hipotética derrota en Buenos Aires, Kirchner podría reeditar la escenografía como la de Corrientes y abrazarse al vencedor para rociarse con los perfumes de una celebración ajena.

Peor aún: con un triunfo frente a Angel Maza, gobernador que porta el arsenal oficial, el ex presidente obtendría algo de combustible político para alimentar su amenaza de comandar una contraofensiva desde la centroderecha contra Kirchner.

• Advertencia

Como Menem, el gastronómico hizo de las mansalvas contra el gobierno una tarea cotidiana. Su último poema tremendista fue advertir que desde la CGT podría impulsar una ola de protestas salariales y paros para mortificar a Kirchner.

Los encargados de la campaña kirchneristaatribuyeron aquellos exabruptos a que, según los sondeos que encargó y pagó la Casa Rosada, en los últimos días los candidatos del gobierno se acercaron peligrosamente -en términos electorales, obvio- a Barrionuevo.

La Rioja y Catamarca reflejan ciertas similitudes con Buenos Aires: además de enfrentar a jefes autónomos y críticos, en las tres provincias
Kirchner se lanzó a la disputa electoral con partido propio -el FpV- por fuera del PJ, esquivando la interna partidaria.

Como el Presidente pretende apropiarse del Partido Justicialista -para usarlo o impedir que otros lo usen en 2007-, los comicios riojanos y catamarqueños adquieren un atractivo adicional:
Kirchner necesita derrotar al peronismo para luego capturarlo.

Es tan así que, en Catamarca, el gobierno define su táctica no contra el oficialista Frente Cívico y Social (FCyS) del gobernador
Eduardo Brizuela del Moral, sino contra el PJ. «Necesitamos ganarle por 3 o 4 puntos a Barrionuevo para quedarnos con el peronismo», rezan.

Es decir: el horizonte primario del kirchnerismo, que postula a
Eduardo Pastoriza, no es vencer a Genaro Collantes -radical que venció en la interna a los Castillo-, sino impedir que Barrionuevo sea segundo, derrote al FpV y pueda realzar su plan gobernador 2007.

En La Rioja esa necesidad se multiplica, lo que revela que, en los hechos, no es una puja por bancas: en rigor, tanto
Barrionuevo como Menem tienen garantizado que, salvo un terremoto, desde el 10 de diciembre asumirán en el Congreso Nacional.

• Objetivo

Contraponer la «marca K» al sello PJ es, entonces, el objetivo de la visita «netamente política» que, en la medida en que no retoque su agenda a último momento, Kirchner realizará el miércoles, primero a La Rioja capital luego a San Fernando del Valle de Catamarca.

No todo, sin embargo, funciona con exactitud: la Casa Rosada planeó que
José Manuel de la Sota y Carlos Reutemann se trepen al toreo contra Barrionuevo. Los dos habían prometido estar anoche en Catamarca, pero faltaron: De la Sota acusó fiebre y dolencias; «Lole», agenda repleta.

Al final, los kirchneristas catamarqueños tuvieron que conformarse con la presencia del jefe de Gabinete,
Alberto Fernández; y el ministro de Salud, Ginés González García. El lunes se subirán a la pasarela Julio De Vido y el «todoterreno» Juan Carlos Mazzón.

De local,
Armando «Bombón» Mercado -ex esposo de la ministra/candidata Alicia Kirchner- se encargará de la logística del festival de cierre de campaña que, en principio, se haría en la plaza central de San Fernando, la noche del miércoles.

Así y todo, los K de Catamarca tuvieron mejor fortuna que los riojanos:
Alberto F. planeó visitar Chilecito, ciudad escaldada por la crisis de la curtiembre Yoma, para apaciguar la furia contra Kirchner que traspasaría a las urnas. Al final, el porteño aceptó la recomendación de suspender el viaje.

Finalmente, al menos por ahora, la única incursión foránea en La Rioja será la de
Kirchner el 19 al atardecer cuando, con pompa y cotillón, encabece el megashow que preparan en el estadio de Vargas, tablado donde prometen amontonar a 15 mil personas.

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