6 de febrero 2003 - 00:00

Un ejército furtivo

Avanzó Aldo Rico en teorías económicas a favor del new deal de Roosevelt, de la creación de demanda, de políticas activas, casi con etiqueta de keynesiano, inyectando más dinero al mercado y suponiendo un círculo virtuoso de producción, progreso y no inflación. Casi lo mismo de lo que se habló, no con demasiado éxito, a mediados del siglo pasado. Después, casi sin querer, se introdujo el diálogo en cuestiones militares. En que las Fuerzas Armadas, por ejemplo, hoy son un gasto ocioso. Aldo Rico: «No digo inútil, sino ocioso. Es decir, lo que se gasta no sirve para nada».

Periodista:
¿Y en qué se debe pensar en términos militares?

Aldo Rico.: Hay que pensar en objetivos: identidad nacional, control de la renta y ecología.


P.:
No lo imaginaba tan verde.

A.R.:Y sí, porque la identidad se consigue, la renta se recupera, pero el medio ambiente, una vez destruido, tarda años geológicos en volver. En esto se debe pensar.


P.:
¿También en otro tipo de hipótesis de conflicto?

A.R.: Naturalmente, ya los ejércitos regionales se han preparado para enfrentarse entre sí, y eso ya no va. Aquí hay que pensar en otras situaciones.


P.:
¿Como cuál?

A.R.: Bueno, me van a decir que estoy loco, pero si el Mercosur se hace importante como yo creo y propendo, va a entrar en conflicto de intereses con otro tipo de bloques como la misma NATO. Eso se va a dar.


P.:
¿Veo que no incluye cuestiones como la guerra al narcotráfico, al terrorismo, religioso o no?

A.R.: Sí, ése es un tema serio que se enfrenta con relación a otros países, a través de las cancillerías y, especialmente, a través de organismos de inteligencia. No con la SIDE actual, que no sirve para nada y sigue, como siempre, en manos de Manzano y Nosiglia. Hay que cambiar para que no nos ocurra lo de Malvinas, que estábamos preparados para una guerra en el continente, en la cordillera, en tierra firme y de baja densidad. Terminamos, finalmente, en una guerra en las islas, en zonas de turba de alta densidad y a 600 metros de la costa. Fue un disparate, como haber sacado el servicio militar por el caso Carrasco. Yo estoy a favor, ojo, de que no haya servicio militar, pero por razones de criterio, estratégicas, no por un episodio como el de Carrasco que no tiene antecedentes en 50 años de historia militar. Hay que pensar en el ejército furtivo, como ya se ensaya en los Estados Unidos, como eso que aparece en las películas de anticipación.


Aunque logre ser gobernador, quizá nunca Rico olvide que ha sido un comando.

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