12 de mayo 2004 - 00:00

Un forzado debut del ministro

Gustavo Béliz venció el viernes una resistencia que mantuvo desde que asumió hace un año como ministro de Justicia y peregrinó hasta el cuarto piso del Palacio de Tribunales. Fue para entrevistarse y hablar de reforma judicial con el titular de ese poder, Enrique Petracchi. Hasta ese momento, se había resistido aun a levantarles el teléfono a los integrantes de la Corte Suprema de Justicia.

La razón del giro es que el ministro se enteró, tarde, de que esa misma mañana Petracchi firmaba un convenio con la entidad ArgenJus (una liga de ONG dedicadas al tema judicial) para llevar adelante una reforma del Poder Judicial por carriles distintos de los que piensa Béliz. Por caso, algunos dirigentes de ArgenJus, como el ex ministro Ricardo Gil Lavedra, se oponen como los jueces de la Corte a la eliminación de las diferencias de jurisdicción de los jueces. Y menos según el argumento de Béliz de que esa mezcladora de fueros permitirá anegar a algunos jueces federales que cree cuestionables en el océano de los casi 80 jueces nacionales con sede en la Capital Federal.

Petracchi
escuchó los argumentos de Béliz sobre esa reforma del sistema judicial que le gusta mucho menos que la que explicaron, minutos más tarde, Gil Lavedra; el presidente de ArgenJus, Ramón Brenna; y el senador Miguel Pichetto.

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