Este diario publicó 48 horas antes de la asunción presidencial de Cristina de Kirchner el protocolo al cual se ajustaría ese traspaso del mando ante la Asamblea Legislativa. Fueron muchas las interrupciones, renuncias y cambios institucionales que durante la historia fueron modificando la toma de juramento al presidente. La diferencia esencial radicó siempre en definir ante quién se juramentaba el presidente electo, es decir, el vicepresidente saliente o el presidente provisional del Senado. Así lo explica Juan Estrada, secretario parlamentario del Senado:
En la Asamblea Legislativa del 12 de octubre de 1904, presidida por el vicepresidente de la Nación y presidente del H. Senado, Dr. Norberto Quirno Costa, éste tomó juramento al Presidente de la República entrante, Dr. Manuel Quintana y al vicepresidente Dr. José Figueroa Alcorta, a quien le manifestó: «Señor vicepresidente: ... me es grato dejaros en posesión de la presidencia del Honorable Senado, que os corresponde como vicepresidente de la República.» En momento alguno entra en escena el presidente provisional del Senado. ( Consultar Diario de Sesiones de la Cámara de Senadores, año 1904, pág. 772.)
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En la Asamblea Legislativa del 12 de octubre de 1928, presidida por el vicepresidente de la Nación y presidente del H. Senado, Elpidio González, éste tomó juramento al presidente y vicepresidente de la Nación, Hipólito Yrigoyen y Enrique Martínez, sin intervención alguna del presidente provisional del Senado de la Nación. (Ver Diario de Sesiones de la Cámara de Senadores, año 1928, pág. 961).
En la Asamblea Legislativa del 20 de febrero de 1938, presidida por el vicepresidente de la Nación y presidente del H. Senado, Dr. Julio A. Roca, éste toma juramento al presidente y vicepresidente de la Nación, Dres. Roberto M. Ortiz y Ramón Castillo, a quien le manifiesta: «...en virtud de su propio mandato, os pongo en posesión del cargo de presidente del Senado de la Nación.» (Diario de Sesiones de la Cámara de Senadores, año 1938, pág. 152.)
Circunscribo mi análisis a lo ocurrido durante el siglo XX. Cuando asume Roque Sáenz Peña, en 1910, no había vicepresidente como consecuencia del fallecimiento, en 1906, del Dr. Manuel Quintana, quedando el Dr. Figueroa Alcorta a cargo de la Presidencia. Cuando asume Hipólito Yrigoyen en 1916, estaba a cargo de la presidencia el Dr. Victorino de la Plaza, por fallecimiento de Sáenz Peña y, por lo tanto, no había vicepresidente. . Cuando asume Alvear, en 1922, tampoco había vicepresidente, dado que el vicepresidente de Yrigoyen, Pelagio Benito Luna, había fallecido en 1919. Cuando asume el Gral. Justo, en 1932, no había vicepresidente porque se salía de un golpe militar. De la misma manera, cuando asume Perón en 1946, tampoco lo había por provenir de un golpe militar. En 1952 Perón se sucede a sí mismo, sin vicepresidente, que había fallecido poco tiempo antes de la asunción. Cuando asume Frondizi en 1958, se salía de otro golpe militar, de la misma manera que cuando asume Illia en 1963.
Cuando asume Cámpora en 1973, se salía también de un gobierno de facto. Cuando asume Perón en ese mismo año, el presidente y el vicepresidente habían renunciado.
Al asumir Alfonsín en 1983 se terminaba otro gobierno de facto, y al hacerlo Menem en 1989, Alfonsín y su vicepresidente habían renunciado. Cuando Menem se sucede a sí mismo en 1995, no había vicepresidente, porque Duhalde había renunciado en 1991. De forma tal que lo tradicional a que alude el articulista, sólo encuentra sustento en el caso de la sucesión Menem-De la Rúa, donde el vicepresidente, después de tomar los juramentos constitucionales a De la Rúa y Alvarez, deja la presidencia de la Asamblea en manos del presidente provisional por la simple razón de que la lucha interna de la Alianza ya estaba al rojo vivo y estaba anticipando la renuncia del vicepresidente, que se produciría diez meses después.
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