El proyecto para reformar la Constitución y bajar el gasto político ya comenzó a cosechar apoyos en el propio Congreso. Ayer el peronista santafesino Oscar Lamberto, recién asumido senador, apoyó la idea y propuso avanzar más: «Está bien la idea de reducir el número de senadores y diputados, pero además hay que hablar de regionalización. No deberían existir más de 6 provincias en total y, cada una, con una población no inferior a tres millones de habitantes. Habría 18 gobiernos menos, 18 Cortes menos y 18 Legislaturas menos. El ahorro en burocracia sería enorme», dijo.
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Siguiendo el mismo razonamiento, un senador, especialista en temas constitucionales, planteó ayer que es posible reducir hasta en 70 el número de diputados sin necesidad de una reforma constitucional. Es más, esa medida podría tomarse cumpliendo a rajatabla lo que indica el artículo 45 de la Constitución y no la legislación actual, que pone un número fijo por provincia.
El artículo 45 es muy claro: «La Cámara de Diputados se compondrá de representantes elegidos directamente por el pueblo de las provincias, de la Ciudad de Buenos Aires y de la Capital en caso de traslado, que se consideran a este fin como distritos electorales de un solo Estado y a simple pluralidad de sufragios. El número de representantes será de uno por cada treinta y tres mil habitantes o fracción que no baje de dieciséis mil quinientos. Después de la realización de cada censo, el Congreso fijará la representación con arreglo a él, pudiendo aumentar, pero no disminuir, la base expresada para cada diputado».
Obviamente, el número de un diputado cada 33.000 habitantes fue tomada sobre la base de la población original de 1853, pero el texto es claro en que esa base puede ser modificada por el Congreso adecuándola al crecimiento poblacional que marque cada censo.
La modificación a esa regla, siguiendo al senador, parte del ajuste constitucional por decreto que hizo Alejandro Agustín Lanuse antes de las elecciones de 1973 y que fue ideado por Arturo Mor Roig, con el asesoramiento técnico de Jorge Vanossi y Natalio Botana.
En ese momento, no sólo se estableció un mandato presidencial de cuatro años y la elección de tres senadores por provincia, sino también se fijó un mínimo de 5 diputados por cada distrito, regla que hoy se sigue cumpliendo.
De esta manera, la cantidad de representantes por provincia en relación con su población comenzó a variar para cada caso -ajustando así la rigidez de los cinco legisladores fijos con la cantidad de habitantes- y no siguió un parámetro nacional. Por lo tanto, se dejó de lado el artículo 45 de la Constitución y nunca más volvió a utilizarse.
La idea que ronda el Senado dice, entonces, que si se volviera a una cantidad de diputados proporcional con los habitantes de cada provincia y se ajustara la base de cálculo tomando el crecimiento poblacional, el Congreso podría fijar por una simple ley una cantidad de diputados a elegir que sería mucho menor, algo así como 70 menos, que los actuales 257. Todo esto, obviamente, reduciría no sólo el gasto en sueldos, sino también la estructura del Congreso. Como punto en discusión de esta teoría está el hecho de que la provincia de Buenos Aires incrementaría proporcionalmente la cantidad de representantes que hoy tiene en Diputados con relación a las provincias más chicas.
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