22 de febrero 2008 - 00:00

Unos hacen discursos, otros cuentan billetes

Viaja Cristina de Kirchner a Londres, hacia la primera semana de abril. ¿Un cambio en la política exterior, como se había insinuado en la campaña? No, al contrario, una afirmación de lo que hizo su esposo Néstor: participará en una cumbre de jefes de Estado autotitulados progresistas, como si el resto de los mandatarios del mundo estuvieran a favor del atraso. Claro, la utopía socialista un tanto derrengada, con el premier británico Gordon Brown -más deslucido que su antecesor, Tony Blair- como anfitrión, con el cual se cruzará saludos y alguna foto (siempre los viajes brindan esa oportunidad). Nada más. Ya que la presidente argentina realizará un discurso sobre la evolución maravillosa de la gestión matrimonial, se postulará en el ranking de los líderes progresistas. Repite lo que ya hizo su esposo hace cuatro años en la misma reunión, esta vez con resultados de sus progresos sociales, los que en buena parte comparte con otros países de la región. Curioso: en la cumbre casi no habrá informes sobre el rincón emergente de América, aunque parece que es el que más se desarrolló en los últimos tiempos. Como si el universo desarrollado, aún los países progresistas, poco y nada se interesara al respecto.

Entonces, un buen atril para la representante argentina y su mensaje de lo bien que han mejorado sus ciudadanos, tal vez ordenadas sus ideas por Bernardo Kliksberg, alguien a quien ella admira y, por supuesto, fue el autor de las palabras que pronunció su marido hace cuatro años. Continuidad absoluta. Lo que parece razonable, aunque alguna voz desearía que ella también se reuniera con el progresista Brown y definiera algo más que palabras con el británico, debido a que ese país no cesa en sus emprendimientos en Malvinas y la Argentina parece distraída ante ese hecho. Es medianamente público, al respecto, que Londres instalará en las islas, este año, una plataforma para exploración y explotación de petróleo, sumando esa riqueza a la que ya saca sobre la pesca. Es decir, ellos cuentan los billetes y los gobernantes argentinos hacen discursos sobre el progreso. También una continuidad. Como se insistía en la campaña presidencial del oficialismo, algunos cambios deben producirse. Por el momento, no sucede ni en detalles nimios: la señora Cristina hablará en la London School of Economics acompañada por Héctor Timerman, embajador en los Estados Unidos. No hubiera sido procedente asistir con el ministro de Economía, Martín Lousteau, no sólo por los inversores a los que se pretende tentar, sino, también, porque el joven funcionario cursó materias en esa escuela (que, lamentablemente, todavía no ha podido aplicar durante su gestión).

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