YPF a un paso del conflicto en Vaca Muerta por presión sindical ante  cambios en convenio 

Política

El gremialista Guillermo Pereyra lanzó una severa advertencia a la compañía si insiste en su objetivo de firmar un acuerdo por empresa.

La advertencia llegó de parte de Guillermo Pereyra, jefe del gremio de los petroleros de Río Negro, Neuquén y La Pampa: “no vamos a firmar absolutamente nada donde se les quiten derechos a los trabajadores, donde se le quite una coma al convenio colectivo de trabajo”, enfatiza el exsenador nacional y advierte: “no jodan más con los compañeros”. El dirigente difundió un audio extenso que concluye con ese aviso y que abunda en críticas a la conducción de YPF y sobre la negativa del gremio a negociar con la firma una modificación al convenio laboral de la actividad como la acordada con los petroleros de Mendoza.

La reacción de Pereyra se conoció al cabo de una serie de reuniones que mantuvo con la conducción de la empresa petrolera con el objetivo de pautar condiciones para la reanudación de la actividad en Vaca Muerta. La queja del dirigente –y compartida por otros actores sindicales del rubro- pasa porque la intención de YPF es firmar un convenio “espantoso que pretende borrar de un plumazo todas las conquistas” gremiales, a espaldas de la discusión paritaria con el resto de las empresas, y en conversaciones con los sindicatos por separado. También objetó que la compañía no les de trabajo a las pyme que operan a su servicio en la actividad y que, por lo tanto, están “ahorcadas financieramente” al borde de “una situación de quebranto”, advirtió.

“Los trabajadores suspendidos vienen percibiendo salarios miserables con la esperanza de volver a la normalidad y esperando la reactivación. Pero no hay muchas esperanzas de que así sea”, destaca Pereyra en el audio acerca del entendimiento que suscribió con las operadoras petroleras en abril, pocas semanas después de comenzar la cuarentena, y que estableció el pago de cerca de la mitad de la remuneración habitual para los operarios que permanecieran en sus casas por falta de actividad. En YPF buscaron aminorar la tensión al señalar que las discusiones están en marcha y el diálogo permanece abierto.

El conflicto remite al modelo sindical vigente y pone a Pereyra ante una encrucijada: si acepta una reforma del convenio a la baja dejará asentado un precedente para el rubro pero también para otros sectores privados interesados en flexibilizar las condiciones laborales sin pasar por la negociación integral de sus actividades. Sobre este punto, en el gobierno anterior el dirigente hizo una concesión de su convenio en Vaca Muerta pero tuvo como argumento que lo hacía para una actividad no contemplada, la explotación de hidrocarburos no convencionales, y que regiría para todas las operadoras.

En YPF admitieron esa intención, destinada a reducir costos operativos, pero plantearon que la compañía representa más del 60% de la actividad y que esa posición le habilita a buscar condiciones puntuales para reanudar la producción en Vaca Muerta. El caso testigo es el acuerdo que la firma nacional suscribió con el gremio de jerárquicos petroleros de Mendoza, a cargo de Julián Matamala.

Entre otros puntos, como informó el sitio especializado Econojournal, la flexibilización impulsada por YPF prevé el pago sólo de las horas efectivamente trabajadas, la unificación de varios bonos extra en un solo adicional no remunerativo, el rebalanceo de los días de trabajo, los de descanso y los de eventuales suspesiones y la posibilidad de establecer contratos laborales a plazo fijo, entre otros tópicos.

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