27 de septiembre 2002 - 00:00

Van con De la Sota, pero evitan fotos

Trago amargo ayer para José Manuel de la Sota: es el candidato del oficialismo, pero desembarcó en el distrito electoral más importante del país casi en el anonimato. Le sucedió en La Matanza.

De la mano apenas del presidente del Concejo Deliberante, Raúl Mathiú, y acompañado por el diputado provincial Baldomero Cacho Alvarez, y el diputado nacional Daniel Basile, el cordobés visitó la localidad de San Justo, donde fue recibido en el cuerpo legislativo local por dirigentes de la zona y habló con una decena de periodistas, en su mayoría del partido de La Matanza.

Muchos especulaban con la posibilidad de que se produjera un encuentro entre De la Sota y Alberto Balestrini, pero el jefe político de La Matanza prefirió refugiarse en su despacho, y ni siquiera saludó al visitante. Como se sabe, Balestrini coquetea abiertamente con el sanluiseño Adolfo Rodríguez Saá. Y bastó eso para que el principal socio de Felipe Solá ni siquiera barajase la posibilidad de conversar telefónicamente con el cordobés.

• Añoranza

«Pensar que el propio Balestrini quería acompañar a José Manuel en la fórmula presidencial», añoraba ayer -con cierto rencor- un colaborador cercano del gobernador con licencia.

La historia no termina ahí ni mucho menos. Consultado por este diario Balestrini desestimó el encuentro De la Sota-Mathiú y -lejos de reparar en críticas, vaticinó: «No sé hasta cuándo va a ser el presidente del Concejo, porque de 19 miembros del cuerpo, él fue el único que lo recibió»... .

• Artificial

Luego de una conferencia de prensa, el candidato partió rumbo a Isidro Casanova, donde lo esperaba una multitud que resultó no ser tal. Si bien es cierto que alrededor de 1.500 personas se aglutinaron en el Club Portugués, esa presencia pareció totalmente artificial. La gente prefirió no ser identificada ante las cercanías de las cámaras de algún fotógrafo y prefirió taparse el rostro con pancartas delasotistas. Dos hipótesis: los presentes respondían a otro sector partidario que asistía sólo por compromiso, o que habían sido tentados por el choripán y la gaseosa, costumbre difícil de erradicar cuando se habla de actos electorales masivos.

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