14 de septiembre 2005 - 00:00

Volvieron piquetes sorpresa

Piqueteros volvieron ayer en forma sorpresiva y levantaron las barreras de peaje durante cuatro horas en la autopista La Plata-Buenos Aires.
Piqueteros volvieron ayer en forma sorpresiva y levantaron las barreras de peaje durante cuatro horas en la autopista La Plata-Buenos Aires.
Un núcleo de agrupaciones piqueteras de línea dura levantó ayer durante casi cuatro horas las barreras de peaje en la autopista La Plata-Buenos Aires en una medida sorpresiva que, a diferencia de otros grupos, recurre a una especie de antipiquetes para plantear sus reclamos.

La columna, encabezada por el Frente de Trabajadores Combativos (FTV-Nacional) -hay otra variante, FTC Mesa Nacional, aunque ambas tributan al MAS-, copó al mediodía las cabinas de la estación Avellaneda de la autopista para permitir que los automovilistas transiten sin pagar.

La agrupación es la misma que hace dos semanas, también de manera sorpresiva, bloqueó las boleterías en la estación Constitución para que los usuarios viajen gratis.

En tanto, un sector menos numeroso, montó una protesta sobre la avenida Almirante Brown, frente al Parque Lezama, en La Boca, con la intención de impedir el tránsito de los camiones que parten, cargados, del puerto de Dock Sud con destino a distintos países del Mercosur.

Fue, en este caso, un piquete clásico: los activistas de la Coordinadora de Unidad Barrial (CUBa), grupo que coordina Oscar Kuperman, optaron por el corte típico para bloquear la circulación.

Ante dos actividades diferenciadas, el gobierno actuó de manera distinta: mientras a la autopista envió a unos 50 efectivos de Gendarmería sólo para controlar que no haya desmanes, en La Boca ordenó un operativo policial para desalojar a los piqueteros.

Hay que explorar el universo piquetero para detectar esos matices. Los métodos antagónicos del FTC y la CUBa -que se amplían a otros sectores- revelan un debate que estalló hace semanas entre los grupos críticos al gobierno de
Néstor Kirchner.

Existen, a grandes rasgos, dos sectores con posturas enfrentadas:

1-
Los grupos antisistema, como Quebracho, el Frente Darío Santillán y CUBa, entre otros, proponen profundizar la protesta recurriendo a los métodos clásicos: corte de calles, acampes en plazas, bloqueo de puentes e, incluso, toma de edificios públicos. Son los que, 15 días atrás, protestaron frente al Hotel Sheraton, quemando banderas de EE.UU. Con diferencias, a este sector se puede sumar a la CCC de Juan Carlos-Alderete y al MTD Aníbal Verón de Juan Cruz Daffunchio. Tienen un punto en común: todos son abstencionistas, por lo que no compiten en las elecciones.

2-
Enfrente se ubican los críticos, pero que consideran que no se debe abusar de los métodos de protesta porque, admiten, se satura el ánimo social. Entre éstos figuran el Polo Obrero de Néstor Pitrola, Teresa Vive de Gustavo Giménez y el FTV de Ernesto Aldana. Todos tienen formatos electorales para octubre y, por lo tanto, interpretan que generar malestar con los cortes los puede perjudicar electoralmente. Por eso, prefieren las marchas o, como el FTC, los antipiquetes que consisten en levantar barreras de peaje o bloquear boleterías de tren.

• «Más trabajo»

«No podemos seguir con medidas que afecten a la gente. Nosotros protestamos contra las empresas porque podrían dar más trabajo que el que dan», explicó ayer Aldana y aseguró que los peajes deberían reducir a 6 horas el turno laboral parar incorporar más trabajadores.

Hay otro punto de fricción que corta de manera transversal a los clanes: algunos insisten en pedir incremento y ampliación de los planes sociales, mientras otros reclaman la generación de fuentes de empleo.
« Deberíamos devolver todos los planes a cambio de trabajo», teorizan.

Sin embargo, las dos protestas de ayer insistieron con el reclamo de
incrementar a $ 350 los subsidios para desocupados. El FTC hizo, incluso, una comparación: sobre la base del costo de vida, estimó que una familia marginal -que en general tiene más de dos hijos- puede vivir menos de una semana.

Así y todo, a pesar de las diferencias de criterio y método, el viernes todos formarán parte de la Marcha Federal que, partiendo de varios puntos del país, desembarcará en la Plaza de Mayo en otro desafío al gobierno, luego de que no pudieron llegar el último viernes.

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