27 de julio 2007 - 00:00

Vuelo real para Cristina

Despertó sorpresa -y ya un pedido de investigación- la vuelta de Cristina Kirchner desde Madrid a Buenos Aires, sin contar con las protestas de la molesta tripulación del avión.

La máquina, un Boeing 747-400, más conocido como Jumbo, es la única en uso en el mundo que tiene dos pisos, lo que permite armar un ambiente silencioso y discreto,lejos de la vista del resto del avión.

Allí viajan, según la configuración, unos 24 pasajeros de primera clase, con servicio de aeromozas más personalizado. Pero para el viaje de Cristina de Kirchner eso no alcanzó. Se buscó, entonces, dividir esa cabina superior en dos partes, apelando a una cortina especial que provee la propia Boeing para estas ocasiones -nunca falta un millonario que pida trato especial y lo pague-.

Quedaron entonces 12 asientos de primera clase disponibles para la senadora y su secretaria -poco si se lo compara con las comodidades del Tango 01- y se le asignó un baño privado, de los dos que están instalados entre esa cabina de primera y el puesto de mando del avión. Para atenderlas, se dispuso que dos azafatas estuvieran abocadas sólo a la senadora. Pero además, ese arreglo especial hizo que quedara incomunicado el paso del resto del personal a la cabina del piloto, por lo que debieron contentarse con hablar a través de los intercomunicadores. El resto de la primera clase, otros 12 asientos, fueron para la comitiva de la candidata que, gracias a la exclusividad, tuvieron la atención de otras dos azafatas, pero debieron bajar por la escalera trasera al primer piso para utilizar un baño.

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