9 de octubre 2001 - 00:00

Vuelve Chacho a la política para manejarla a Carrió

Carlos Chacho Alvarez prepara su vuelta a la política para después del 14 de octubre: a un año de su renuncia a la vicepresidencia, el sueño del fundador del Frepaso es convertirse en el consultor estratégico del ARI con la ayuda de su esposa, quien ya milita en el lilismo. Un impulso del ex funcionario es aprovechar la experiencia adquirida en el puesto para montar una consultoría. Aun cuando no parezca la persona más indicada para dar consejos políticos, un papel de bajo perfil le permitirá a Chacho sondear, en dosis homeopáticas, las adhesiones y rechazos que despierta.

La mudanza de Alvarez le dejará habilitada la conducción del Frente Grande a Aníbal Ibarra. El jefe de Gobierno porteño será consagrado entre fines de mes y comienzos de noviembre, en el marco de un congreso nacional partidario que, casi con seguridad, marcará el alejamiento de Fernando de la Rúa y el reciclaje del Frepaso, en sintonía con el socialismo popular de Rubén Giustiniani, el único aliado que quedó tras la fuga de chachistas desencantados hacia el ARI y el Polo Social.

En ese ámbito, se discutirá el futuro de la agrupación con la presencia de los principales referentes, incluida Graciela Fernández Meijide, Darío Alessandro, Rodolfo Rodil, el neuquino Oscar Massei, el cordobés Horacio Viqueira, el santacruceño Rafael Flores y los intendentes del conurbano Edgardo Di Dio (Lomas de Zamora), Oscar Laborde (Avellaneda) y Martín Sabbatella (Morón).

Vínculos

Para ese entonces, se supone, Juan Pablo Cafiero habrá emigrado del Ministerio de Desarrollo Social, y otros frepasistas -por caso, el legislador bonaerense Eduardo Sigalhabrán afianzado sus vínculos con el gobernador peronista de Santa Cruz, Néstor Kirchner, uno de los beneficiarios de la diáspora frentista.

En secreto, Liliana Chiernajowsky se transformó en el principal factótum del «operativo retorno» de su marido. Gracias a la relación preferencial que la une a Elisa Carrió pudo burlar la cabina de peaje que montaron los socialistas democráticos. Aunque no le puede prometer la misma suerte al esposo.

Fuera de término y a costo actualizado, los amigos de
Alfredo Bravo quieren cobrarle a Alvarez por la forma displicente en que los trató mientras fueron socios chicos del Frepaso. Este es el principal obstáculo que puede frenar la vuelta del ex compañero de fórmula de De la Rúa, de la mano de Lilita: la animadversión que suscita en las huestes del PSD.

Los socialistas le facturarán las deudas en especie: así como él humillaba a sus caciques tomando decisiones en el Frepaso sin consultarlos (se enteraban por los diarios, y siempre tarde), le imponen ahora como tributo para ingresar al ARI
un mea culpa por su salida del gobierno y otros «errores» cometidos, antes, durante y después del paso por el oficialismo.

Imagen

Chacho, hasta el momento, hará las valijas casi en soledad y con la única asistencia de su mujer. La mayoría de los frentistas que veían con simpatía a Carrió & Co. hasta hace unas semanas comenzaron a evaluar la caída de imagen pública que registra la jefa espiritual del ARI a partir de la admisión de que había presentado pruebas apócrifas contra Domingo Cavallo y del pasado como funcionaria judicial del régimen militar en el Chaco. En promedio, las encuestas que manejan ahí le adjudican un esmerilamiento de 3% a 4% por semana (algo que el propio Chacho analiza en estos días).

Se suma a este cuadro desfavorable que lo que parecía la meca de frepasistas sin destino no termina de cobrar fuerza:
si bien la dupla Bravo-Polino, que encabeza la versión metropolitana de la Alternativa para una República de Iguales, cuenta con firmes posibilidades de alzarse con la victoria, su correlato en la provincia de Buenos Aires, en especial, el candidato a senador Jorge Barracchia, no supera en la mayoría de los relevamientos de opinión el 5° puesto, detrás de Eduardo Duhalde, Raúl Alfonsín, Luis Farinello y Luis Patti. Aunque Carrió confía en un repunte en la recta final (la lista de diputados está encabezada por el joven socialista Jorge Rivas y el peronista Mario Cafiero), los pronosticadores no le asignan gran fortuna en las urnas.

Los diputados Irma Parentella y Carlos Raimundi suelen compartir posiciones con Alvarez, pero no estarían muy convencidos del cambio de casaca. Les atrae la posibilidad de rehabilitar el Frepaso, en medio del alejamiento de la Casa Rosada, pero no han dado señales muy claras sobre el porvenir que buscan.

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