Zona liberada: abona Kirchner batalla entre caciques del PJ
-
CIPPEC reunió a la dirigencia en su cena anual y llamó a "crecer o crecer" en un momento bisagra
-
Laspina en la Cena de CIPPEC: "Argentina necesita un acuerdo político mínimo, simple y duradero"
Hasta ahí nada del todo inusual excepto que la cumbre no operó, como era lo convencional, a través de la FAM que conduce Julio Pereyra, y éste, alguna vez uno de tres jefes preferidos K en el conurbano, no sólo no fue invitado, sino que ni siquiera se enteró.
El otro episodio ocurrió el lunes pasado: Mario Ishi, caudillo de José C. Paz, acordó con Kirchner montar un acto por el 17 de octubre, en el conurbano, paralelo al show que se venía preparando en Entre Ríos. Ishi sumó a su cruzada a Jesús Cariglino. «Yo hablo arriba» es la frase que mastica, arqueando las cejas, Ishi cada vez que algún dirigente de la Sección -la Primera- lo convida con una discusión territorial o partidaria. En los mapamundis de Ishi, «arriba» son las coordenadas de la quinta de Olivos.
La rebeldía del paceño tiene un destinatario preciso: Hugo Curto. El dirigente de Tres de Febrero es, desde los tempranos 90, la voz de mando de la sección. Se consolidó en la larga temporada Duhalde y preservó ese rol, siquiera hasta ahora, con los Kirchner.
Ishi puntea los mandos y arrastra a otros caciques: Cariglino y Joaquín De la Torre, de San Miguel, que tiene una riña con su promotor como intendente, el diputado Franco La Porta. El duelo lo festeja Aldo Rico, que con la división podría recuperar la jefatura del PJ.
Ishi convocó al acto en Malvinas Argentinas sin consultar a los demás intendentes de la zona, lo que crispó a Curto; a Descalzo, que es de la matriz FAM; y a Raúl Othacehé, otro de los caciques históricos de la sección, a pesar de su antigua malquerencia con el metalúrgico. El club que capitanea Ishi, que tiene como área de operaciones la zona de General Sarmiento -aquel distrito que dividió Duhalde-, tiene, además, nexos fluidos con la Casa Rosada: frecuenta al ministro del Interior, Florencio Randazzo, que también incide en la Tercera.
A los históricos de Curto y Othacehé -que siempre encontraron el atajo indicado para pactar entre ellos- y al grupo Sarmiento hay que agregar otro actor: Sergio Massa, intendente con licencia de Tigre, irrumpió como otro protagonista de peso pero, por ahora, se apartó del ring.
Frente a esos sacudones, Kirchner deja hacer. Autorizó la movida de Ishi y liberó la zona a la discusión sobre los consejeros en la que puso dos condiciones: la lista final la revisa él y los 15 cargos de las «ramas» serán de su más absoluta definición.
Con eso, los 5 consejeros gremiales, los de la mujer y el tercio de juventud no serán parte de los acuerdos de base entre los caciques. A pesar de que, hasta ahora, en las discusiones cada sección -salvo la Séptima- computa para sí seis consejeros: 4 seccionales y 2 por «rama».
Desde siempre, la Primera fue más ordenada que la Tercera a pesar de que con Duhalde su grupo de « preferidos» tenía el poder de fuego decisivo. Eso mutó cuando Kirchner potenció la FAM con Pereyra como jefe y lo convirtió en uno de los voceros claves de los alcaldes.
Pero con soporte de la Casa Rosada, otra vez en el despacho de Randazzo, irrumpió el grupo de los Cinco Grandes, nombre que no tiene reminiscencias de bodevil, sino porque agrupa a los jefes comunales de los distritos más grandes y más poblados del conurbano sur.
Confluyen allí Alvarez, Gutiérrez, Darío Días Pérez (Lanús), Jorge Rossi (Lomas) y Darío Giustozzi (Brown), aunque por momentos se agregan otros intendentes. Kirchner lo recibió en Olivos y desde entonces, se mueven como un eje ajeno a la FAM de Pereyra-Descalzo.
Esa cofradía, a la que también aporta Juan José Mussi (Berazategui), tiene como terminal habitual a Oscar Parrilli, secretario general de la Presidencia, con quien los alcaldes de la FAM se ven todos los lunes en la Casa Rosada. La fragmentación, que el patagónico habilitó porque es la forma de dominar el territorio mediante un comando radial, sin jefes claros ni interlocutores únicos, derrumba además la ilusión de Alberto Balestrini de florecer como cacique máximo e indiscutido del conurbano.
La jefatura del PJ, en la que será proclamado el 30 de noviembre, tenía entre sus objetivos sumar otro factor institucional para la coronación del ex alcalde de La Matanza, y actual vicegobernador, como general del PJ del conurbano bonaerense.
No ocurrirá porque Kirchner no lo quiere así, como tampoco permite que Daniel Scioli, a pesar de sus sobreactuados gestos de lealtad, logre afinar una construcción propia con los intendentes. En definitiva, cuando éstos necesitan algo, no llaman a La Plata: llaman a Julio De Vido.




Dejá tu comentario