17 de enero 2001 - 00:00

No ingresan desde hoy las "delikattessen"

No ingresan desde hoy las delikattessen
Las salchichas alemanas, salames españoles y patés franceses, entre otras «delikattesen» importadas, ya no ingresarán en la Argentina hasta tanto no se calme la crisis por el mal de la «vaca loca» en la Unión Europea.

Todos los productos que contengan en su elaboración algún ingrediente cárnico de vaca, oveja o cabra no podrán ser ingresados en el país, según la resolución oficial que es transitoria y producto de la emergencia sanitaria europea. Esto involucraría, por caso, a patés de carne, leberwurst alemán, salsas bolognesas enlatadas y pastas congeladas rellenas.

El impacto de la medida en el comercio bilateral de la Argentina con los países proveedores será mucho menor al que podría causar el conocimiento de un caso de Encefalopatía Espongiforme Bovina en el país.


No obstante, el golpe mayor vendría por el lado de las colocaciones de carne vacuna en el exterior, que en 2000 podrían haber llegado a 350.000 toneladas. Algunos empresarios admitían ayer que apenas se rozarían las 300.000 toneladas de ventas anuales, aunque es prematura una estimación, ya que en el país están en juego también otras cuestiones sanitarias que podrían entorpecer la normal colocación de carne. En tanto, ya se sabe que la Argentina no saldrá ilesa de este problema internacional pese a ser uno de los pocos países reconocidos como «libres de la enfermedad».

En efecto, las principales exportaciones de carne se basan en la Cuota Hilton, las 28.000 toneladas de cortes de alto valor -porque ingresan sin aranceles-que se colocan en Europa.

La cotización de la Cuota Hilton depende, obviamente, de la demanda europea de cortes especiales de vacunos y habitualmente ronda en u$s 7.000/8.000 por tonelada
. Si bien los valores han bajado desde los u$s 10.000 que supo pagarse antes de la primera crisis de la «vaca loca» surgida en Gran Bretaña, durante los últimos meses la tonelada Hilton se pagaba u$s 6.000-6.500. Pero el virulento resurgimiento del mal, que ya causó miles de casos en Europa, provocó un fuerte recorte en el precio y ahora los exportadores argentinos no logran valores por encima de u$s 4.900 por tonelada. En tanto, Australia ya avanza como proveedor de reemplazo pese a que tiene una cuota inferior a la de la Argentina.

Grupo de presión

Con este marco, la Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB) -la enfermedad que mantiene alerta a los mercados de la carne-golpea directamente sobre la demanda doméstica, especialmente en Europa, donde los consumidores son un grupo de presión que modifica tendencias de demanda. La idea de que la EEB es transmisible al humano (a diferencia de la aftosa que sólo afecta los rodeos y sólo perjudica a los rendimientos ganaderos) dejará una onda de preocupaciones entre los habituales demandantes de carne pese a que hay cierto desconocimiento sobre la enfermedad.

La EEB es una de las cinco manifestaciones de las encefalopatías espongiformes transmisibles, un grupo de enfermedades que afecta a hombres y animales, caracterizado por un largo período de incubación. La EEB se transmite a rumiantes por ingestión de harinas de carne y huesos, mediante transmisión materna y, según los últimos estudios, puede transmitirse al ser humano por vía oral, dando lugar a la Creutzfeldt-JaKob.

El ataque al sistema nervioso central es, por lo general, agudo en los vacunos y la profilaxis sanitaria -vigilancia, protección de importaciones y de embriones-y suele ser la única forma de prevención.


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