Silvio Marzolini: el peso del nombre en la música

Espectáculos

Hijo del famoso crack de Boca, el tecladista de la Choco Mike Band inicia una carrera solista en el blues. Dialogamos sobre su arte, y sobre su padre.

“En los 70, papá era la figurita difícil”, dice a este diario Silvio R. Marzolini. “Pero hay varios motivos por los que si bien mi primer juguete fue una pelota, y aún hoy juego una vez por semana al fútbol con mis amigos, nunca tuve la intención de ser un profesional; mi viejo me evitó muchas cosas apoyándome con la música. No sé como habría sido una carrera en el fútbol con el nombre y apellido de papá, que en el mundial de Inglaterra del 66 era considerado el mejor 3 del mundo. Incluso me ha pasado que sólo mi nombre afecte a algún músico con pretensiones de estrella, de esos que no quieren que nada los opaque”.

En una pausa de la gira por el interior de la banda de soul la que es tecladista, la Choco Mike Band, Marzolini, hijo del famoso jugador de Boca y dueño de una larga carrera en el rock, habló también de su incipiente carrera solista: “Yo nací en 1977, cuando mi padre ya se había sido retirado un poco a la fuerza del fútbol de primera. Él había encabezado una famosa huelga de jugadores de fútbol de principios de los 70, al punto de que Alberto J. Armando sólo lo dejó continuar como director técnico de equipos de la B del interior,. Recién en 1981 pudo volver a Boca. Le habían ofrecido jugar en el Real Madrid y en el Paris St. Germain, pero para ese momento ya habían nacido mis tres hermanas mayores –yo fui el único varón- y papá no quiso criarlas por el mundo; en esa época los jugadores, por famosos que fueran, no cobraban los millones de hoy. Si bien yo jugaba a la pelota desde chiquito, también tenía naturalizada la música porque mamá era profesora de canto y guitarra. Pero siempre supuse que si mi viejo, acostumbrado a encontrar buenos jugadores en las inferiores, me hubiera visto condiciones de crack, habría insistido, pero cuando empece a estudiar música vio que me tomaba el asunto en serio”.

El joven Marzolini conoció lo que era enfrentar grandes audiencias cuando lo contrataron como tecladista de Los Piojos, con los que empezó a tocar cuando el grupo de Ciro explotó en popularidad: “Antes estudié con Nicolás Ledesma, pianista de tango que tocó en la orquesta de Leopoldo Federico, y también con el maestro Santiago Giacobbe; luego salté a otros géneros como el rock, con el Mono Fontana, y el blues con Alambre González, a quien Pappo definió como el argentino que mejor conocía la música negra”. Marzolini le agradece a su carrera haber participado en shows en estadios con músicos que tocaban sus grandes hits. “Ademas de Los Piojos, donde Ciro me presentaba haciéndome hacer jueguitos con una pelota, toqué mucho con Roque Narvaja clásicos como ‘El extraño del pelo largo’, o con Miguel Mateos, con el que hice el regreso de Zas y los 30 años de ‘Rocas vivas’ en el Luna Park. Y como director musical de la banda de Silvana de Lorenzo”.

Espec Marzolini2_opt.jpeg
Marzolini, de chico, con su famoso padre, el número 3 de Boca Juniors en los 60.

Marzolini, de chico, con su famoso padre, el número 3 de Boca Juniors en los 60.

Con el tiempo, Marzolini se dedicó al blues y al soul, primero en la Fundación del Funk de Déborah Dixon (el grupo siguió cuando ella se fue a cantar con Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, del Indio Solari) donde conoció a Choco Mike, y se mantuvo en ambas agrupaciones. “Una de mis grandes experiencias fue tocar con la hija del máximo bluesman John Lee Hooker, Zakiya que suele venir a la Argentina desde 2005 con su marido Ollan Bell. Ollan me explicó siempre que la Argentina es uno de los últimos bastiones del blues más genuino, ya que dice que acá lo tocamos como antes en los Estados Unidos, donde el sonido se modernizó demasiado. Según su teoría, las privaciones tercermundistas alimentan el espíritu del blues”.

Últimamente Marzolini está llevando adelante aventuras musicales personales que ya se pueden escuchar en las plataformas digitales. Una es The Ella Project junto a la cantante Vero Vera, y otro es una serie de temas instrumentales que son “partes del soundtrack de un film imaginario que tengo en mi cabeza”, de los que ya se encuentra en Spotify el primer single, “Saga”, al que se sumarán otros. “Siempre me gustó tocar con músicos apasionados por lo que hacen más allá de si hay plata o no, eso a pesar de que soy un músico profesional y vivo de esto”.

En cuanto a sus picaditos semanales no piensa detenerse a pesar de terminar medio dolorido.

Temas

Dejá tu comentario