14 de enero 2026 - 11:48

En pleno boom de data centers, Microsoft detalló su plan de expansión "comunitario" para evitar denuncias

El gigante tecnológico está asociado con OpenAI, empresa líder en la carrera por la Inteligencia Artificial. A pesar del crecimiento de la demanda, la construcción de infraestructura IA genera fuertes críticas por su impacto en las comunidades y en las tarifas energéticas.

Microsoft busca calmar las críticas contra la proliferación de los data center.

Microsoft busca calmar las críticas contra la proliferación de los data center.

El impulso de la IA provocó una alta demanda de infraestructura específica para el sector y energía para alimentar los requerimientos de las nuevas herramientas. En este escenario de proliferación de data centers, Microsoft - socio estratégico de OpenAI, creadora de ChatGPT - detalló que su estrategia de expansión tendrá un enfoque “comunitario”, para evitar conflictos con las comunidades que recibirán los futuros proyectos.

El movimiento llega apenas un día después de que Mark Zuckerberg confirmara que Meta impulsará su propio programa de infraestructura de IA. Así, Microsoft busca diferenciarse con una serie de compromisos públicos que acompañarán su plan de expansión e inversión de millones de dólares.

Microsoft detalla su plan de expansión de infraestructura IA

La compañía aseguró que adoptará medidas específicas para reducir el impacto de sus centros de datos en las comunidades donde se instalan. Entre ellas, se comprometió a autofinanciar el consumo energético de sus instalaciones para evitar que el costo termine trasladándose a los usuarios residenciales. En la práctica, esto implica trabajar junto a las distribuidoras eléctricas locales para que las tarifas que pague Microsoft cubran por completo la carga que introduce en la red.

“Trabajaremos estrechamente con las compañías de servicios públicos que fijan los precios de la electricidad y las comisiones estatales que los aprueban”, declaró Microsoft. “Nuestro objetivo es claro: garantizar que el coste de la electricidad de nuestros centros de datos no se traslade a los clientes residenciales”.

Microsoft IA
La compañía aseguró que adoptará medidas específicas para reducir el impacto de sus centros de datos.

La compañía aseguró que adoptará medidas específicas para reducir el impacto de sus centros de datos.

El anuncio también incluyó promesas de creación de empleo local y de reducción del uso de agua, uno de los puntos más cuestionados en este tipo de desarrollos. El consumo hídrico de los centros de datos viene generando fuertes críticas por su impacto ambiental y por la presión adicional que ejerce sobre sistemas de abastecimiento ya tensionados. A eso se suma el escepticismo recurrente sobre cuántos puestos de trabajo —temporales y permanentes— generan efectivamente estos proyectos.

En Estados Unidos, la vigilancia sobre la expansión de la infraestructura IA es intensa, con algunos organismos que han logrado frenar la construcción de nuevos proyectos. Desde Data Center Watch, una organización que sigue el activismo contra este tipo de instalaciones, actualmente operan al menos 142 grupos en 24 estados que se oponen activamente a nuevos desarrollos.

Microsoft ya sufrió estás consecuencias anteriormente. En octubre de 2025, la empresa debió cancelar un proyecto en Caledonia, Wisconsin, tras el rechazo masivo de la comunidad local. En Michigan, en tanto, una iniciativa similar despertó protestas recientes en un pequeño municipio del centro del estado.

La discusión escaló hasta la Casa Blanca. El desarrollo de la IA es uno de los ejes de la administración de Donald Trump y el lunes el presidente aseguró en redes sociales que Microsoft introduciría “cambios importantes” para evitar subas en las facturas eléctricas. Según Trump, esas modificaciones apuntan a que los estadounidenses no “paguen la cuenta” del consumo energético de la compañía.

BlackRock prevé que la inversión en IA gire de las tecnológicas hacia energía e infraestructura

BlackRock, la mayor gestora de activos del mundo, ratificó su apuesta de fondo por la inteligencia artificial de cara a 2026, pero con un matiz clave: el centro de gravedad de la inversión empieza a desplazarse. El entusiasmo ya no se concentra únicamente en las grandes tecnológicas, sino en todo el entramado que hace posible el despliegue de la IA, desde la energía hasta la infraestructura, según explicó la firma este martes.

Esa lectura surge de su informe Investment Directions, elaborado a partir de una encuesta entre clientes institucionales, que revela un cambio de prioridades dentro de Wall Street. Para quienes buscan capturar el crecimiento asociado a la IA, el atractivo ahora pasa por los sectores que sostienen su expansión física y operativa.

Durante 2025, la inteligencia artificial y las bigtech dominaron la escena financiera y explicaron buena parte del desempeño de la renta variable global. Sin embargo, el ritmo de inversiones multimillonarias de compañías como Microsoft, Meta y Alphabet en nuevos centros de datos comenzó a abrir interrogantes. La capacidad de esos proyectos para generar retornos sostenibles y el aumento del apalancamiento necesario para financiarlos aparecen como factores que hoy generan cautela entre los inversores.

Los datos del relevamiento lo reflejan con claridad. Entre las 732 firmas consultadas por BlackRock en la región EMEA, solo el 20% considera que las grandes tecnológicas estadounidenses siguen siendo la vía más atractiva para exponerse a la IA. En cambio, más de la mitad opta por empresas energéticas, clave para abastecer el consumo creciente de los centros de datos, mientras que el 37% apunta a la infraestructura como su principal canal de inversión en el fenómeno.

“Cada vez es más importante gestionar el riesgo asociado a las megacapitalizaciones y a la exposición directa a la IA, sin perder de vista las oportunidades alcistas más diferenciadas”, señaló Ibrahim Kanan, responsable de renta variable estadounidense básica de BlackRock, en el informe que acompaña la encuesta.

Aun con este reordenamiento de estrategias, el consenso sigue siendo ampliamente favorable. Apenas el 7% de los encuestados cree que la inteligencia artificial configura una burbuja, una señal de que el mercado continúa interpretándola como un vector estructural de crecimiento, más allá de los ajustes en dónde y cómo invertir.

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