Periodista: Trump pateó el tablero.
Diálogos de Wall Street
La enfermedad de Trump, el ruego de la Fed por más ayuda fiscal y el fin de las negociaciones. ¿Qué se teje en Washington?
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Gordon Gekko: Dos veces. Primero, con la saga personal del covid-19. Y ahora al ponerle fin a la negociación con los demócratas por un paquete fiscal extra.
P.: Se nota que las elecciones se nos vinieron encima...
G.G.: Tal cual. Y ya votaron más de 4,6 millones de ciudadanos. Trump juega en toda la cancha. Amén de correr de atrás en los sondeos de opinión y tener la obligación de torcer la tendencia en el poco tiempo que le queda.
P.: ¿Cree que lo de la enfermedad era “fake news”?
G.G.: No soy médico ni voy al médico. Lo que diría es que si yo fuera el presidente, y estuviera preocupado por mi salud, elegiría otro hospital, no el Walter Reed.
P.: Recuperación milagrosa.
G.G.: Necesita un milagro mayor para conseguir su objetivo.
P.: ¿Por eso vuelve a patear el tablero?
G.G.: No está claro quién tomó la decisión. ¿Qué interés pueden tener los demócratas de darle aire a la economía justo cuando ya estamos a tiro de una definición? Eso le sirve a Trump y no a ellos.
P.: ¿Usted dice que no fue Trump, que fue Nancy Pelosi?
G.G.: El anuncio lo hizo Trump. El tuit es suyo. Pero esto era el cuento de la buena pipa. Llevamos meses de idas y vueltas.
P.: La negociación llega a punto muerto y el covid-19 no se detiene. Dice Patrick Harker, de la Fed de Filadelfia, “el coronavirus está determinando la trayectoria de la economía”. Nos acecha la silueta de una segunda oleada. ¿No sería prudente que la política económica se ocupe de inyectar un refuerzo del estímulo?
G.G.: Eso no se discute. Es más, Jay Powell, mandamás de la Fed, se hizo escuchar de forma dramática, como para que dejar dudas.
P.: Habló de riesgos “trágicos” si la recuperación se atascara por falta de empuje.
G.G.: Y eso fue antes que Trump saltara al ruedo. Todos han hablado. Los demócratas aprobaron paquetes de auxilio fiscal que los republicanos rechazaron por ser muy ambiciosos o enfocar áreas que no son de su interés. No se olvide que Trump no quiere que se aumenten los recursos destinados al Correo, que son necesarios para la elección. En 2016, un cuarto de los votos se realizó por esa vía; con la pandemia, quizás hasta la mitad de los sufragios proceda por allí. Estamos discutiendo desde julio, desde antes que se agotaran los pagos extraordinarios a los que perdieron su empleo por la cuarentena. Si no se pudo abrochar un acuerdo, es porque las razones políticas lo desaconsejan, no las económicas.
P.: ¿No será un búmerang? ¿Qué dirán los votantes que están pasando dificultades ante una dilación que revela un gran desinterés por su suerte?
G.G.: Nada bueno. Por eso el espectáculo de negociar se mantuvo hasta el presente. Todos son proclives a acordar en el sentido de que nadie quiere parecer indiferente. Todos te quieren contar el cuento de la buena pipa.
P.: ¿Qué va a pasar entonces con la economía?
G.G.: Mire la Bolsa y forme su opinión a partir de allí. No será muy científico pero si la situación se complica, la Bolsa nos dará la primera voz creíble de alarma.
P.: Quizás pueda ser tarde...
G.G.: La Bolsa, en general, se anticipa. Y tiene muchísimo en juego como para distraerse pensando en otra cosa.




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