Aranguren reiteró que tarifazos no cubren costos y quedan en pie futuros aumentos
-
La Libertad Avanza busca bajar a 18 años la edad mínima para ser concejal en la provincia de Buenos Aires
-
Un sondeo reveló que el 79% cree que Adorni debe dejar el Gobierno (pero la economía preocupa más)
Juan José Aranguren
"¿Por qué hubo facturas multiplicadas por diez o más veces en la Capital?", le preguntaron al ministro. Y respondió: "Este invierno fue más frío que el de 2015 -que había sido uno de los más cálidos de los últimos años-, lo que explica que el consumo de gas haya aumentado un 55% en 2016 en la Capital Federal", detalló.
En esa línea, el funcionario empresario dijo que la combinación de un mayor ahorro en 2015 y de una base más baja de comparación, porque el año pasado había una tarifa seis veces menor, generó que al 20% de la población (que es la de alto consumo) recibieran facturas multiplicadas por diez o más veces.
Por último, Aranguren recomendó que los usuarios utilicen sus aconcionadores de aire en 24 grados cuando quieren enfriar sus hogares en verano y en no más de 18 grados en invierno, cuando quieren calefaccionar.
Este miércoles, el Ministerio de Energía y Minería oficializó el tope en los aumento de 400% al gas para los usuarios residenciales y de 500% para comercios y pequeñas y medianas empresas, retroactivo al 1 de abril pasado. La medida se adoptó mediante la Resolución 129/2016, publicada en el Boletín Oficial.
En sus considerandos, la norma explica que "el significativo incremento del consumo de gas vinculado a las condiciones climáticas registradas en determinadas regiones del país (...) provocó que, aún con la aplicación de los topes de facturación establecidos en la Resolución N° 99/2016, se registraran facturas a usuarios por montos totales significativamente superiores a los del mismo período del año anterior".
Sin embargo, en la entrevista radial Aranguren negó que el Gobierno haya tenido que dar pasos para atrás con las tarifas y se mostró optimista sobre la intención de "cambiar una cultura de consumo", dado que los argentinos tienen que acordar "que la energía más cara es la que no se tiene".


