15 de septiembre 2018 - 21:41
Una multitud se congregó en Salta para la fiesta del Señor y la Virgen del Milagro
Más de 850.000 personas, incluido el propio gobernador Urtubey, participaron de una de las muestras de fe más importantes del país. La Iglesia expresó su preocupación por la situación económica del país.
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El Señor del Milagro
El gobernador Juan Manuel Urtubey y su esposa Isabel Macedo durante la celebración religiosa.
La fiesta religiosa reune a miles de salteños en la capital de la provincia, al igual que a muchos turistas. Sumó también su voz el arzobispo de la provincia, Mario Cargnello, quien reclamó a los "que manejan la plata en nuestro país" mirar "el rumbo de la gente que sufre" y advirtió que "no se puede pifiar así". Y agregó: "No nos vengan a contar a los que somos viejos, lo que vivimos en el 2001, en el 89, en el 65" y manifestó que "no se puede jugar con la vida de tanta gente para quedar tranquilos. No apuesten por el amor a los demás, sí por el bien de la Patria". "Tienen la oportunidad porque Dios les ha dado más talentos, poder económico, o religioso, o político, o cultural, apuesten por el bien, demos el corazón al Señor para ser sembradores de bien", añadió, además de pedir "dejar de lado las mezquindades".
Los peregrinos llegan desde diversos puntos de la provincia para renovar su fe con el señor y la Virgen del Milagro.
Desde puntos distantes como los Valles Calchaquíes, San Antonio de los Cobres, o Quebrada del Toro, llegaron los peregrinos. Con lo puesto. Incluso algunos descalzos. Pese al cansancio nada les impidió celebrar su fiesta de fe. Como de costumbre, a lo largo del camino los vecinos montaron puestos de asistencia para los fieles, con bebidas y comidas que ofrecieron gratuitamente.
Para darle aún más color a la fiesta, unos 8.000 claveles rojos y blancos donados por las familias salteñas son utilizados para armar las coronas del Señor y la Virgen del Milagro y otros arreglos florales. Cada uno es un pedido o un agradecimiento.
Otra de las tradiciones en torno a la celebración es la de los campaneros. "Tenemos un compromiso de cumplir con el llamado del Señor", explicó Gabriel, una de las 20 personas a cargo de tocar las cinco campanas que están en una de las torres de la Catedral de Salta. El oficio de campanero se trasmite por herencia familiar y aunque algunos de ellos ya pasaron los 60 años continúan haciéndolo. Porque más allá de la fortaleza y destreza física que se requiere, lo más importante es la pasión y la entrega.
El triduo concluyó la noche del sábado con la renovación del pacto de fidelidad de los peregrinos a los patrones de Salta en el predio del Monumento 20 de Febrero. La procesión comenzó tras el tradicional concierto de campanas, y luego de una caminata de cuatro horas terminó bajo una lluvia de pétalos de flores, pañuelos blancos, y la emoción y llanto de los peregrinos. Le dijeron adiós al Cristo y la Virgen hasta el año que viene, cuando volverán para renovar su compromiso.




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