viernes 19.10.2018
Por Marcelo Falak (enviado especial).-
lunes 8 de Octubre de 2018

La ola Bolsonaro barrió el Congreso, arrasando con las estructuras tradicionales

Marcelo Falak
Marcelo Falak

Brasilia (enviado especial) - La renovación en el Congreso producto de las elecciones del domingo fue mucho más allá de lo calculado por encuestadores y analistas, barriendo con casi todos los liderazgos tradicionales de ambas cámaras y provocando el hundimiento de partidos que habían marcado el paso en el legislativos muchos años.

La tónica general fue la derrota de muchos legisladores implicados en denuncias de corrupción y el ingreso de otros, sin experiencia, vinculados en buena medida a la ola conservadora que arrasó el país con los 49,25 millones de votos de Jair Bolsonaro.

La Cámara de Diputados renovó la totalidad de sus 513 miembros. La composición que debutará en febrero del año que viene está marcada por la extrema fragmentación y por la presencia de un récord de treinta agrupaciones diferentes. En tanto, en el Senado de 81 miembros y que se renovó en dos tercios, habrá nada menos que veinte bloques.

Esa situación supone todo un desafío para el armado de alianzas y el mantenimiento de la gobernabilidad, especialmente para el candidato del Partido de los Trabajadores, cuya lógica política es la tradicional, la de pactos entre líderes y siglas. Si, en cambio, quien gana el segundo turno es el ultraderechista Jair Bolsonaro, el camino sería otro: este ya ha dado señales de que pretende captar aliados directamente, sin mediaciones e, incluso, rompiendo con las fronteras y liderazgos partidarios. Así, confía en alinear a las bancadas transversales de las tres B: la del buey, ligada al agronegocio, que en la Cámara baja saliente nuclea a 200 legisladores de diferentes agrupaciones; la de la Biblia, esto es la evangélica, que tiene hoy más de 90 diputados; y la de la bala, vinculada a las fuerzas de seguridad y en la que él mismo ha militado.

En la nueva Cámara de Diputados, la mayor bancada será la del Partido de los Trabajadores, pero tendrá apenas 56 miembros, un 11% total.

Luego ya no se contarán las del Movimiento Democrático Brasileño (MDB), del presidente saliente Michel Temer, ni la del Partido Social Democracia Brasileña (PSDB); en efecto, si la primera se encogió mucho, la segunda directamente quedó reducida a la mitad, pasando de ser la cuarta de la cámara actual a la novena en la próxima.

Así, detrás del PT, quedó el grupo del Partido Social Cristiano (PSL) de Bolsonaro, que pasará de sus ocho diputados actuales (había elegido apenas uno en 2014 y el resto se sumó más tarde) a 52.

Más atrás figuran el Partido Progresista con 37, el MDB con 34 (un desplome con respecto a sus 66 que había ganado en 2014) y el Partido Social Democrático (PSD) también con 34, todos de derecha.

Como se ve, la ola conservadora fue impactante.

En tanto, el PSDB se achicará de 54 a apenas 29.

En el Senado, el MDB seguirá siendo el principal sector, con entre 8 y 12 senadores, según defina el escrutinio final, aunque caerá desde los 18 actuales. El PSDB también puede contar con 8 a 12 senadores.

Los derechistas Demócratas (DEM) y PP, así como el PT tendrán 6 y el PSL de Bolsonaro crecerá hasta 5.

La ola Bolsonaro, en tanto, también sirvió para promover con fuerza a figuras de su familia y su entorno.

Su hijo Eduardo, de 34 años, fue el diputado federal más votado de la historia del estado de San Pablo, con 1,8 millones de sufragios. Su hermano Flávio, de 37, en tanto, fue el senador federal más votado de la historia en Río de Janeiro, con más de 4 millones de votos.

Además, la abogada Janaína Paschoal, autora del pedido de impeachment que terminó con el gobierno de Dilma Rousseff, miembro del PSL y quien había sonado como posible vice del excapitán, se convirtió en la figura más votada de la historia para la legislatura del estado de Río de Janeiro, con más de 2 millones de votos.

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