En los últimos dos años las instituciones acudieron a la virtualidad para que los estudiantes pudieran continuar con su proceso de formación sin interrupciones. Para muchas instituciones educativas, este fue el primer contacto con la tecnología como aliada de la enseñanza.
Ux learning: el verdadero reto del ecosistema educativo
-
Voucher educativo abril 2026: cómo saber si sos beneficiario y paso a paso para anotarse
-
Conmoción en Santa Fe: un alumno mató a un compañero e hirió a otros ocho
Ese primer contacto dejó en evidencia que la calidad de la educación virtual que se brinda no depende únicamente de los recursos que se utilicen sino, fundamentalmente, de los diseños pedagógicos que están por detrás de esos recursos.
Hoy, la tecnología ya no es percibida como una amenaza para los docentes, sino como una herramienta que facilita y potencia a educadores, a estudiantes, y al propio proceso de aprendizaje. La tecnología está a nuestra entera disposición: el desafío es aplicarla a modelos académicos robustos, cuidadosamente planificados y desarrollados, centrados en la experiencia del estudiante. Educar a través de la mediación tecnológica no es replicar lo que se práctica presencialmente en las aulas, y requiere un diseño instruccional previamente definido y construido.
Cuando hablamos del diseño de la experiencia del estudiante, debemos pensar en tres puntos esenciales: hacerlo en comunicación con otros, focalizar en el alumno y qué lo motiva, y que el diseño respete la diversidad de las identidades y formas de aprender
Cuando pensamos en el entorno, cabe preguntarnos si estamos propiciando un espacio de aprendizaje estimulante, que tenga realmente en cuenta las necesidades de los estudiantes. En cuanto a los contenidos educativos, no solo debemos cuestionarnos si imparten conocimientos vinculados al área de saber específico, sino también, si promueven herramientas significativas para la vida. Si pensamos en los procesos, nos debemos preguntar si los métodos de los docentes se centran en los alumnos, si sus valoraciones facilitan la dinámica y reducen las disparidades. En cuanto a los resultados, ¿cómo logramos registrar de manera eficaz el progreso en el aprendizaje de los estudiantes?
Otro de los aspectos clave, es tomar en cuenta que las instituciones deben tener procesos sistemáticos para evaluar de manera constante lo que el sector productivo y social necesitan. Es vital generar espacios de intercambio con empresas de distintos sectores, relevar qué nos dice la organización de nuestro egresado trabajando en ese ámbito, y así identificar qué necesita hoy esa industria. A partir del relevamiento, se deben generar propuestas de formación más breves que el alumno pueda tomar, y que complementen la currícula formal.
Repensar el aula, el rol del docente y la formación, es necesario. No podemos continuar enseñando en línea con una cultura del ayer, nos cabe el desafío de trabajar en entornos y experiencias que promuevan y mejoren las competencias de los estudiantes.
(*) Secretaria general de academia y desarrollo de Universidad siglo 21.
- Temas
- educación
- Ámbito Biz


Dejá tu comentario