23 de abril 2008 - 00:00

Cisma entre intendentes por la crisis del campo

El conflicto con el campo podría también tener derivaciones políticas y afectar la «institucionalidad» en el organismo que nuclea a los municipios de todo el país. Esto porque ya son tres por lo menos los frentes abiertos en la Federación Argentina de Municipios que amenazan con «armar» organizaciones paralelas o al menos quitar el respaldo a la conducción de Julio Pereyra, el intendente kirchnerista de Florencio Varela.
La causa de esta «amenaza» de cisma se vincula con la posición mostrada por el bloque mayoritario del PJ respaldando al gobierno frente a la crisis con el sector agropecuario.
Los intendentes de la oposición al gobierno intentan marcar diferencias de esa postura. Sobre todo los radicales bonaerenses, santafesinos y cordobeses. También se incluye -aunque no alineados a éstos- buena parte de los jefes comunales socialistas o aliados al socialismo de Santa Fe. Pero lo más significativo es que también hay amenazas de romper la unidad del bloque en varios grupos de jefes comunales del propio peronismo.
La situación ya se observó en la reunión de hace dos semanas cuando renovaron las autoridades de ese bloque que, por mayoría absoluta, conduce a la FAM. Osvaldo Botero, cordobés de Oncativo, corazón del núcleo productivo sojero de esa provincia, fue reemplazado como titular del bloque por Domingo Amaya, el jefe comunal de San Miguel de Tucumán.

 Ausentes

Sin que se pueda establecer una relación lineal en esto sí fue muy visible la ausencia de los intendentes del PJ del interior de las provincias de Santa Fe, Entre Ríos y Córdoba mayoritariamente.
No cerraba entre éstos la dura posición que asumiría en el acto realizado en el Centro Galicia de Once donde Néstor Kirchner volvería a tratar con dureza a los productores. «Nosotros estamos al frente de los piquetes en nuestros pueblos. Esta gente no conoce el país, no sabe la real dimensión del conflicto y cómo afecta a los pueblos», decía un hombre de la pampa gringa santafesina, ese día en Capital. Es que la mayoría de ellos navega entre la necesidad de que el gobierno nacional «le baje» alguna obra importante (sobre todo de infraestructura vial) y el verdadero clima y alcance de los reclamos en cada ciudad.
Por ahora, al margen de las amenazas de los intendentes no peronistas de «armar» estructuras paralelas a la FAM que los represente, no hay ánimo de rupturas en el PJ. Pero tampoco será fácil convocarlos a los actos en los que terminan retirándose antes de que comiencen las destemplanzas presidenciales respecto de los productores.

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