Verano 2021: de cupos en la arena a boliches cerrados, qué se analiza en la mesa chica

Ambito Nacional

El gobernador Axel Kicillof llamó a que los intendentes costeros armen un protocolo conjunto de cara a las vacaciones. Diferencias políticas, el temor al colapso sanitario y las ventajas del turismo joven. La zona de playas busca la manera de garantizar y asegurar la próxima temporada.

El pasado lunes el gobernador Axel Kicillof mantuvo un encuentro vía Zoom con todos los intendentes de los municipios que forman parte de la costa atlántica. No fue una reunión más. Desde hacía semanas los alcaldes venían reclamando contacto directo luego de que, a comienzos de agosto, el ministro de Salud bonaerense, Daniel Gollán, pusiera en duda la temporada 2021.

Y pese a que a micrófono abierto se celebró el mítin virtual, algunos intendentes no quedaron del todo convencidos. Incluso los del Frente de Todos. Para empezar, las diferencias entre los jefes comunales peronistas y los de Juntos por el Cambio cada día quedan más a la vista. Y la posibilidad de tener que trabajar en conjunto de cara a la próxima temporada deja expuesto que, en las formas, no hay buenas migas.

Las discrepancias no difieren de lo que sucede en el Conurbano y a nivel nacional. Mientras que en Mar del Plata y Pinamar se piensan (y algunas se llevan adelante) distintos tipos de aperturas en gastronomía, deportes e ingreso de propietarios no residentes, la situación en los distritos donde gobierna el peronismo como Villa Gesell, Mar Chiquita, La Costa, General Alvarado y Monte Hermoso se lleva una agenda completamente alineada con la línea de mando.

Y ahí los roces se hacen evidentes. El más notorio se da entre Villa Gesell y Pinamar, dos municipios hermanos gobernados por intendentes antagonistas. Sin embargo, la mirada gruesa apunta a Mar del Plata. Los alcaldes quieren que el Ejecutivo provincial refuerce ciertos conceptos para que el distrito gobernado por Guillermo Montenegro “no tome decisiones apresuradas que nos perjudiquen a todos. Mar del Plata es la referencia de la costa atlántica. Cada desborde de casos que llega a los medios nos expone a todos”, asegura un intendente peronista.

A diferencia de la estabilidad que refleja la curva epidemiológica en el AMBA, los casos en el interior crecen. En los últimos cinco días, “La Feliz” presentó más de 1.500 positivos, una quinta parte del total de contagios desde el inicio de la pandemia. Bajo este marco, Kicillof llamó a que los intendentes armen un programa conjunto de cara a la temporada 2021. Pero lo cierto es que las realidades actuales difieren. Pero de todos modos ya hay diferentes líneas de trabajo donde hay una mirada conjunta.

Pese a que en un momento se llegó a pensar en una playa con cupos, la idea se descartó. Este es uno de los escenarios que menos preocupa a los intendentes. Todo lo contrario sucede con las peatonales, los hoteles, la gastronomía y los boliches.

Ya son varios los distritos que analizan convertir en peatonales más calles céntricas con el fin de descomprimir la circulación por una sola recta. Lo mismo sucede con los locales de comida. La idea es tomar la calle y ensanchar las veredas al máximo para poder ofrecer un servicio de mesas afuera que permita la mayor distancia posible.

Sin embargo, las mayores complicaciones aparecen con los hoteles y en los boliches. Para el primer caso ya son varios los distritos que analizan un sistema de cantidad de habitaciones cubiertas por piso. Una medida que podría tener como tope el 50 por ciento de la ocupación total, algo que no contenta en absoluto a los hoteleros. El problema mayor se da en los locales bailables. “Es muy difícil imaginar que los boliches puedan abrir”, avisan desde un distrito costero.

Claro, también hay realidades diferentes. Pinamar, Gesell y San Bernardo (La Costa) pican en punta como receptores del público joven. Y lo que en un principio puede analizarse como un mayor peligro se convierte en una salvedad. Y es que, se sabe, los jóvenes suelen viajar de a grupos, lejos de sus familias y son uno de los rangos etarios menos afectados por la letalidad del virus.

Todo lo contrario sucede en distritos que son receptores de un turismo de mayor edad. En estos casos la mirada está puesta, casi en su totalidad, en el circuito gastronómico. Sin dejar afuera los protocolos que ya presentaron desde los teatros marplatenses para poder tener una temporada activa para otro de los sectores más afectados.

Son tantas las ideas a trabajar entre los municipios costeros que desde Pinamar incluso llegaron a proponer estirar la temporada desde noviembre a abril con la intención de descomprimir. La oferta de protocolos es variada, pero se sabe, la Provincia deberá certificar todos los protocolos para que la temporada pueda llevarse de la mejor manera y con la menor cantidad de roces políticos posibles.

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