28 de enero 2003 - 00:00

Crudo humor entrerriano

El chascarrillo, de discutible gusto, desnuda una realidad preocupante: el cada vez más cuestionado mandatario radical recién logró terminar de abonar a los docentes los salarios de noviembre, y no hay aún fecha cierta sobre el cronograma de pago de los sueldos de diciembre. En este escenario, nuevamente el inicio del ciclo lectivo -previsto para el 3 de marzo- pende de un hilo. También se encuentra en la cornisa la instancia de toma de exámenes, cuyas actividades previas deberían comenzar a mediados de febrero.
Los maestros exigen, además, que el asfixiado gobierno entrerriano se ponga al día con los aportes a los gremios y a la obra social, y que se derogue el Decreto 3.394, que estableció descuentos salariales.
La Ley Provincial de Educación determina que los alumnos entrerrianos deben contar con al menos 190 días de clase (tope que finalmente no se alcanzó en 2002).
Ahora Montiel deberá encontrar la forma de exprimir las alicaídas arcas de su criticada gestión para asegurar el normal dictado de clases.
Sin embargo, las expectativas entre los docentes sobre la ingeniería financiera que pueda desplegar Montiel son exiguas. Por eso apuestan a un envío de fondos de Nación como única forma segura de remontar un año lectivo a todas luces complicado.

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