29 de enero 2003 - 00:00

Dos provincias buscan frenar la fuga del vino

Lo anunció el ministro de Economía mendocino, Gabriel Fidel, quien dijo que «la intención de varias bodegas de volver a envasar en Buenos Aires y Santa Fe llevó a ambas carteras de Economía a consensuar políticas de protección de la industria vitivinícola».En este sentido, el titular de la cartera de Economía del gobierno de Roberto Iglesias expresó que se van a tomar medidas de precaución para que las bodegas no envasen en otras provincias, porque desprestigiarían al sector vitivinícola que hoy está incluido en el Plan Estratégico de la Vitivinicultura. Asimismo, adelantó que por un lado se convocó a todos los legisladores para alentar una legislación que apoye el fraccionamiento en origen, y por otro se estudia algún tipo de gravamen que no permita la salida de vino a granel, o sea de materias primas para que se fraccionen en otras provincias. «Esto no les conviene ni a Mendoza ni a San Juan porque el vino es una bebida distinta, está asociado al origen, a la calidad y a la genuinidad, y fraccionar vinos en otras provincias va en contra de lo que se ha venido trabajando en materia vitivinícola», dijo Fidel.
El funcionario agregó que «hay que defender la calidad y a medida que defendamos la calidad vamos a poder crecer más como provincia vitivinícola, dado que un vino que no está envasado en origen, es un vino sin prestigio y el consumidor lo rechazará».
En tanto,
Enrique Thomas, titular del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), advirtió que si bien no son muchas las bodegas que solicitaron autorización para trasladar sus fraccionadoras a otras provincias, la ley de origen de vino de 1999 establece exigencias muy estrictas con respecto a la designación del origen de los vinos.
La ley contempla que si se fraccionan vinos finos en Buenos Aires, a ese vino no se le puede poner ni la procedencia (Mendoza, San Juan, La Rioja) ni la indicación geográfica.
Las consecuencias que traería embotellar los vinos en otras provincias van desde la disminución de las fuentes de trabajo a los perjuicios para la economía provincial, debido a que se dejarían de comprar insumos mendocinos.
Actualmente
más de 95 por ciento del vino argentino se fracciona en las zonas de origen.

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