Arranca campaña en provincias, con foco en economía y a la caza de votos puerta a puerta

Ambito Nacional

Estrategia centrada en la territorialidad, con importante rol de los intendentes y de los gobernadores. Compromiso de Nación para federalizar la gestión. Obsesión por los votantes desencantados.

La reunión que el presidente Alberto Fernández mantuvo con gobernadores peronistas el sábado al mediodía en La Rioja sirvió no sólo de ordenador del nuevo Gabinete que jurará hoy, sino que permitió marcar un nuevo punto de partida para la estrategia electoral de aquí al 14 de noviembre, en un intento por dar vuelta los resultados -o achicar la diferencia- de las PASO del domingo pasado.

“Se analizaron estrategias de descentralización de políticas públicas y de cómo avanzar hacia un shock redistributivo, a partir de la certeza de que se están recuperando muy bien los índices en materia económica”, analizó el chaqueño Jorge Capitanich, que tomó licencia entre 2013 y febrero de 2015 en la gobernación para ser jefe de Gabinete y que en las Primarias -las mismas que había propuesto suspender- terminó pagando un costo político alto.

Con el agobio a cuestas de las frenéticas horas que antecedieron a ese encuentro, el Presidente intentó alinear a todos los mandatarios detrás de un compromiso único, orientando a recuperar aquel poder territorial que, de la mano de los gobernadores, le permitió imponerse en 2019.

El análisis cruzó distrito por distrito. Y de allí surgió la convicción de la necesidad de establecer un plan de acción de corto plazo.

“Eso se puede hacer si el nuevo Gabinete llega con fuerte acento federal”, condicionó sobre la mesa el gobernador de uno de los 17 distritos donde el Frente de Todos cayó derrotado por amplio margen. El reclamo sonó a reproche.

La mención al gabinete federal no es casual. Es quizás el mayor déficit de la gestión de Alberto Fernández que señalan desde el interior.

Por eso el sábado se acordó trabajar en esquema de “descentralización de políticas públicas” para hacerlas más efectivas en términos de asignación de recursos y que impacten en recuperación del consumo, demanda agregada, producción y desarrollo de inversiones.

Capitanich, en su rol de jefe de la liga de mandatarios del Norte Grande, ofició junto con el riojano Ricardo Quintela de vocero de la reunión. “Se debe focalizar en los próximos 55 días una acción muy concreta que nos permita restaurar la confianza perdida” y hacer “el máximo esfuerzo para revertir el resultado electoral”, sostuvo.

Pero además de la pata económica, la acción política también ganó el centro de la escena riojana. Según concluyeron, la crisis en el seno del Frente de Todos terminó por alimentar la derrota en las PASO. “Si no ordenamos esto, la tormenta nos lleva a todos”, le habían anticipado al Presidente varios gobernadores días antes de las elecciones. La observación fue casi una premonición.

Por ello, en el almuerzo que mixturó presencias físicas y virtuales, Alberto Fernández y los gobernadores acordaron también un trabajo coordinado para garantizar que los votantes que adhieren efectivamente al Frente de Todos concurran a la urnas. Un rol que los mandatarios compartirán con los intendentes, los funcionarios con mayor llegada directa al electorado y con mayor capacidad de testear el nervio social.

“Es una polarización política que se va a plasmar en la próxima elección”, analizó Capitanich.

La obsesión es, a priori, mejorar la performance, especialmente en los ocho distritos que renuevan senadores, frente a un escenario en el que muchos dan por perdida la elección de noviembre.

Estanque resbaladizo

La carrera para seducir y atraer a nuevos votantes transita en un estanque resbaladizo en el que se mueven faunas diversas, como electores desencantados -o apáticos- que no sufragaron en las PASO, y otros que sí votaron pero sus precandidatos no pasaron el piso del 1,5% de los sufragios para saltar al 14-N. También aquellos que podrían mutar su voto, tras internas partidarias donde perdió la papeleta que introdujeron en el sobre.

En Córdoba, unos 177 mil electores quedaron libres luego de que las fuerzas a las que votaron no alcanzaran el ansiado 1,5%. En Chubut, el número de electores que no fue al cuarto oscuro (casi 150 mil) fue mayor al número de sufragios que cosechó Juntos por el Cambio, la alianza más votada. Instantáneas que miran con lupa desde el Frente de Todos en pos de optimizar la campaña y maximizar las chances en las urnas.

Casa por casa

El desafío es grande: el Frente de Todos que gobierna debe enfrentar -e intentar remontar o achicar- una derrota en las provincias de Buenos Aires (Axel Kicillof), Chaco (Jorge Capitanich), Entre Ríos (Gustavo Bordet), La Pampa (Sergio Ziliotto), Santa Fe (Omar Perotti) y Santa Cruz (Alicia Kirchner), lo mismo que en el caso de los alineados San Luis (con el Fuerza San Luis de Alberto Rodríguez Saá) y Tierra del Fuego (Gustavo Melella).

De modo presencial o vía remota, todos ellos fueron parte de la cumbre del pasado sábado en tierra riojana, encabezada por Alberto Fernández y en respaldo del Presidente y reseteo de campaña, de cara al 14-N.

“Casa por casa y puerta por puerta”, arengó en las últimas horas el candidato a diputado nacional del FdT entrerriano, Enrique Cresto, en el marco de un encuentro militante en la localidad de San Salvador y respecto del reinicio de una campaña que potenciará la presencia territorial.

Allí convocó a recuperar “la mística y la pasión del peronismo” y a hacer foco en “la persuasión en la charla mano a mano con el electorado que en las PASO fue adverso, y con aquellos que aún no tienen definido su voto”. Fue tras el triunfo -en tierras de Bordet- de Juntos por el Cambio y puntualmente de la lista que lidera el exministro del Interior de Mauricio Macri, Rogelio Frigerio.

En sintonía, pocas horas después de las PASO el chaqueño Capitanich citó a los intendentes peronistas. “Compromiso de trabajo en el territorio y resolver los problemas de la ciudadanía” fue el pedido que recibieron los jefes comunales. “Hoy tenemos que interpretar al votante, entender cuáles son sus demandas y resolverlas; de eso se trata la gestión”, enfatizó Capitanich.

En espejo, Kicillof y parte de su gabinete afinaron la estrategia de la campaña que viene en una cadena de reuniones la semana pasada con intendentes del FdT, desde donde brotó el pedido de acelerar obras y de mayor presencia territorial.

Ayer Kicillof sumó además volumen político a esa estrategia: desplegó además un viaje relámpago a El Calafate, donde analizó y desmenuzó los desafíos de campaña que vienen junto a Cristina de Kirchner (ver aparte). Precisamente en ese extremo sur, el primer reflejo de la gobernadora santacruceña Alicia Kirchner fue pedirle a sus ministros la renuncia, en una ingeniería engarzada con el reclamo de la vicepresidenta a Alberto Fernández sobre lo imperioso de urgentes cambios en el gabinete nacional. Finalmente aceptó la del jefe de Gabinete, Leonardo Álvarez, e instó luego a transformar el “enojo” inicial tras el revés del FdT en “energía positiva”.

Ojos bien abiertos

Otros vientos soplan en cambio en un más reducido número de provincias, con un Frente de Todos que gobierna y que logró cerrar el 12-S con una victoria. Un lote que integran Tucumán (con Juan Manzur, promovido ahora a jefe de Gabinete nacional), Catamarca (Raúl Jalil), Formosa (Gildo Insfrán), La Rioja (Ricardo Quintela) y San Juan (Sergio Uñac), lo mismo que los aliados de Salta (Gustavo Sáenz) y Santiago del Estero (Gerardo Zamora).

Pero el vendaval sufrido a nivel nacional por el Frente de Todos en las PASO encendió previsiblemente las alarmas frente a un potencial efecto arrastre -o erosión- desde arriba en las generales de noviembre.

“No nos podemos confiar”, advirtió por caso, pragmático, el catamarqueño Jalil.

En esa línea, y rápidos de reflejos, en Formosa los dos espacios opositores que salieron segundo y tercero en las PASO -con el exjuez Fernando Carbajal y la concejal Gabriela Neme a la cabeza, ambos críticos de la férrea política sanitaria de Insfrán- trazaron ya los primeros contactos entre ellos en pos de explorar un potencial frente común en noviembre, con foco en la puja por la Legislatura.

Cartas en contra

Una tercera categoría está dada por los Frente de Todos locales que fueron a las urnas en provincias con gobiernos de otro signo político, y que en todos los casos quedaron lejos de una victoria.

Sin posibilidad de reencauzamientos blindados por el control del Ejecutivo provincial, será clave para ellos el cambio de rumbo que logre imprimir la Casa Rosada con sus anuncios.

Bien lo saben por caso los precandidatos del espacio en Córdoba (quedaron terceros, en duro revés, detrás de Juntos por el Cambio y de la schiarettista Hacemos por Córdoba), Corrientes (como en la provincial del 29-A cayeron ante Eco + Vamos Corrientes, aunque por menor margen), Chubut (segundos detrás de JxC, aunque le ganaron al frente provincialista de Mariano Arcioni), Jujuy (doblegados por Cambia Jujuy, como en los comicios del 27 de junio), Mendoza (también segundos, tras Cambia Mendoza), Misiones (terceros, frente a un triunfo de JxC que relegó al oficialista Frente Renovador) y Neuquén y Río Negro (terceros, ganaron los oficialistas MPN y JSRN).

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