4 de febrero 2003 - 00:00
Esquel: dicen que en abril arrancarían obras mineras
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Perfil productivo
En medio de este proceso, Esquel se está repensando. La iniciativa desató un debate dentro de la comunidad acerca del perfil productivo que debe asumir la ciudad, de 30 mil habitantes. De pasado ganadero, no es un destino turístico regional de peso -por caso, llegan sólo dos vuelos semanales- y el principal empleador es el Estado. Según fuentes locales, el porcentaje de desocupados y subocupados alcanza a 50%.
Por esa senda del debate transitan los vecinos que defienden el emprendimiento. «Casi 90% de los 'Nyc' le dicen sí a la mina», aseguró esa fuente, en referencia a los «nacidos y criados» en Esquel, que nutren las filas de los sin trabajo y que ven al proyecto como una posibilidad cierta de salir del pozo. Entre los más movilizados por el sí están la cámara de comercio local -aunque no algunos de sus socios-, los potenciales proveedores, el intendente y muchos concejales.
La promesa de la jugosa inversión no sedujo en cambio a algunos vecinos, preocupados por el uso del cianuro (necesario para disolver el oro y la plata), en realidad, un clásico de la explotación minera y de un sector de la industria. Ya hubo marchas en contra, mientras que los concejos deliberantes de localidades vecinas -como El Hoyo y El Bolsón- se apuraron a prohibir la minería a cielo abierto.
En esas filas algunos comenzaron a transitar carriles peligrosos. El jueves hubo forcejeos en una visita que el gobernador radical, José Luis Lizurume, realizó a Esquel, mientras que el domingo se produjeron algunos incidentes, en momentos en que la empresa dictaba un curso de capacitación.
Los detractores del emprendimiento -vecino a un campo del grupo Benetton- temen que el cianuro pueda contaminar el agua que utiliza Esquel, el suelo y el aire. También agitan la amenaza de falta de agua en la ciudad y de un turismo afectado. Y desconfían de los controles del gobierno provincial. El malestar pasa también -dicen- por la posibilidad de que la mina altere la tranquila vida del lugar y aliente fenómenos indeseables.
Sin embargo, desde la firma confían en que la información es la mejor arma para calmar la preocupación. Por eso motorizan charlas y vías de comunicación para evacuar dudas (ver aparte). Además, comenzó a trabajar un geólogo alemán, Heinrich Kleine, de amplia trayectoria en la zona (descubrió la cuenca de agua de la que se nutre Esquel) para confirmar si el abastecimiento de agua no va a ser afectado, como dice la empresa.
El movedizo escenario, seguido de cerca por el resto del mundillo minero, incluyó supuestos cambios en las reglas de juego -como el traspaso de la Autoridad de Aplicación provincial de la Dirección de Minería a la de Protección Ambiental-, agitando el fantasma de la violación de la seguridad jurídica, una figura que espanta inversiones.
La medida del gobierno provincial generó preocupación en el Consejo Federal de Minería y en la Secretaría de Industria, Comercio y Minería nacional.




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