4 de marzo 2003 - 00:00
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La mina está en pleno proceso de cierre tras siete años de explotación de oro, plata y cobre. Esta etapa -que durará 5 años- comenzó en 2000, cuando se concluyó con la tarea de extracción de los minerales para dar paso a este último tramo de producción, anterior a la fase de reclamación y restauración del predio donde se ejecutó el proyecto.
En todo ese tiempo -aseguran los técnicos de la firma- no se produjo ningún incidente que perjudicara el medio ambiente, ni la empresa tuvo que pagar ninguna de las multas estipuladas para penalizar el derrame indebido de líquidos tóxicos. Por caso, una de ellas obliga a un pago de 250 mil dólares si al menos «una pizca» de cianuro supera los sistemas de seguridad. Antes de comenzar con esta empresa, Meridian Gold depositó u$s 10 millones en garantía, y así el Estado se aseguró el cumplimiento de las normas y la recuperación del medio. Si la empresa no cumpliera, el Estado procederá a la reforestación y readecuación del predio con ese monto.
Hay intensa mirada estatal: regula el desarrollo del proyecto con inspecciones anuales a través del Ministerio de Agricultura, y con monitoreos permanentes a cargo de guardaparques, ya que la Mina Beartrack está enclavada en el Salmon National Forest, patrimonio de la reserva federal.
Según los técnicos, el cianuro que contiene el agua que baña las Pilas de Lixiviación (montículos de piedras sometidas a proceso de separación de minerales) es usado nuevamente hasta que se elimina en forma natural, por evaporación o escurrimiento, sin peligro para el ambiente ya que sus valores son muy inferiores a los permitidos. Con estos métodos, la mina logró la adhesión de los 3 mil pobladores que apoyaron el proyecto, cuando un grupo ecologista se opuso a él en l994.
En Esquel, un sector de la población se opone a la iniciativa por temor a supuestas amenazas al medio ambiente y a los seres humanos. La iniciativa contempla una inversión inicial de u$s 100 millones y la generación de 400 puestos de trabajo directos y 1.500 indirectos, con los que la ciudad podría hacer frente a una desocupación cercana a 60%.



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