19 de agosto 2008 - 00:00

Esquirlas del voto de Cobos atizan internas

Neuquén - El famoso voto «no positivo» de Julio Cleto Cobos en apoyo al campo y en contra del gobierno de los Kirchner no sólo provocó un fuerte remezón en la política criolla, sino que, como una verdadera bomba de retardo, comienza a erosionar a la Concertación Plural en el interior y a los partidos externos, cuyos máximos dirigentes se han alineado en el planetario K. Caso concreto son el radicalismo y el peronismo de Neuquén, como así también en el Movimiento Popular Neuquino (MPN), cuyo gobernador, Jorge Sapag, se encuentra alineado con Cristina de Kirchner.
c El más convulsionado de todos es la UCR por la fuerte exposición política y mediática que tuvo su principal dirigente: el ex subsecretario de Asuntos Institucionales de la Cancillería, el radical K Horacio Quiroga. La renuncia de quien fue dos veces intendente en la ciudad capital y candidato a la gobernación, peleándose con el propio Néstor Kirchner, provocó escozores en los alineamientos internos de los radicales neuquinos que se aprestan a discutir fuerzas en elecciones internas.
El primero en romper la unidad fue Hugo Prieto, presidente de la convención provincial y actual presidente -en pago de esa lealtad al kirchnerismo- de lo que quedó del bloque de la Concertación Plural en la Cámara de Diputados. Prieto llegó a esas alturas de su vida política por el apoyo indisimulado de Quiroga, lo mismo que el titular del comité local, Marcelo Inaudi, quien por estas horas no disimula su acercamiento a Eduardo Benítez, titular del bloque de diputados provinciales.
Ante este cuadro local que aumenta con la ambivalencia de dos aliados, como el dubitativo intendente de la capital provincial, Martín Farizano y el ascendente presidente del Concejo Deliberante, Néstor Burgos, Quiroga deshoja la margarita sobre si se baja a la llanura a disciplinar la tropa local o remonta vuelo y se instala en las alturas junto a Cobos, de quien se ha convertido en uno de los hombres de mayor confianza.

 Decisión

Precisamente su enfrentamiento con el kirchnerismo fue en apoyo total y sin condiciones al proyecto cobista.
c Pero no sólo los radicales están afectados por la onda cobista. En el peronismo comienzan a surgir voces de cuestionamiento hacia el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, que fue el arquitecto del armado electoral del kirchnerismo en la provincia catapultando a dos desconocidos a la senaduría de la Nación: Marcelo Fuentes y su propia hermana, Nancy Parrilli.
Además, sus principales delfines en Neuquén, como el presidente del Consejo provincial, Luis Sagazeta, o el ex intendente de San Martín de los Andes Jorge Carro, fracasaron notablemente en sus gestiones. Carro no supo o no pudo aprovechar el enorme capital político que significó su paso por la presidencia como segundo de Parrilli y perdió hasta en su propia interna en la ciudad lacustre. En el PJ neuquino, los dos principales dirigentes del kirchnerismo -Ariel Kogan y Aldo Duzdevich- no se reportan al secretario general de la Presidencia y el tercero emergente -Sergio Rodríguez- se vinculó al gobernador de Chubut, Mario Das Neves, quien buscará la primera magistratura en 2011.
Por cuerda separada, este mercantilista que se encuentra distante del mandamás de los empleados de Comercio, Armando «Gitano» Cavalieri, mantiene línea directa con Sapag y con el poderoso «pope» gremial de los trabajadores petroleros, Guillermo Pereyra, quien desde el MPN anudó sólidas alianzas con el ministro Julio De Vido y apostó su capital gremial-político a Cristina de Kirchner.
c Para completar el cuadro atomizador del voto de Cobos en Neuquén, deben repasarse los últimos movimientos internos en el MPN, partido de gobierno y cuyo máximo exponente, Sapag, se realineó rápidamente con la Presidente después del voto contrario de sus legisladores nacionales, quienes siguen emitiendo señales de rebeldía oficial. Es que José Brillo, Hugo Acuña y Alicia Comelli deben más que sus cargos a Jorge Sobisch. El ex gobernador quiere «resucitar» después del conflicto con el campo y amenaza con convertirse en una piedra en el camino del actual mandatario.
Por eso Sapag mandó a postergar hasta el año que viene, cuando se cumplan los plazos legales, la convocatoria a internas en el emepenismo, con la intención de enfriar un enfrentamiento con quienes -hoy por hoy- sólo disponen del control de la estructura partidaria, pero que en este escenario nacional, puede deparar sorpresas.

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