28 de enero 2003 - 00:00
Explican el crecimiento turístico
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Pero resulta fácil coincidir conceptualmente en que no es deseable una economía turística basada en la variable cambiaria, ya que muchas experiencias de otros países muestran que ése no es el mejor ni más duradero camino para el desarrollo turístico.
Pero lo cierto es que el turismo de nuestro país está evidenciando que, a pesar de todas las graves circunstancias económicas por las que atravesó la Argentina durante el año 2002: un PBI que cayó 12%, un índice de pobreza que trepó a 56%, una tasa de indigencia que alcanzó 25%, a lo que se suma una desocupación superior a 23%, sin embargo ha demostrado una capacidad de reacción realmente singular, particularmente en los últimos meses.
La explicación de este fenómeno es muy sencilla: la política de inversión pública y privada llevada a cabo a lo largo de toda la década del ’0, durante la administración del presidente Menem, permitió que la Argentina fuera construyendo, paso a paso, los cimientos necesarios para asentar una economía turística sana, con estándares de calidad de nivel internacional.
El movimiento turístico de 2003 resulta, entonces, consecuencia de lo realizado en aquel período, cuando previsoramente el país supo dar un enorme salto adelante simultáneo en todos los campos de la actividad.
Cada región, cada provincia y cada destino turístico recibió la infraestructura necesaria que le permitió desarrollar el potencial que hoy exhibe nuestro país.
Los servicios públicos, hasta entonces ausentes o en malas condiciones, fueron puestos en valor, se generalizaron y optimizaron: luz, gas, agua, electricidad, telefonía fija y celular, comunicaciones, fibra óptica, son bienes que permiten disfrutar hoy al turista de un confort antes inexistente.
Lo mismo puede afirmarse acerca de nuestra red de caminos: se construyeron nuevas rutas y se pusieron en valor las ya existentes.
El mejor ejemplo lo constituye la Ruta 2, alguna vez llamada «Ruta de la muerte», y que hoy es una vía de comunicación rápida, segura y confiable.
En el mismo lapso se construyeron autopistas y nuevos caminos a lo largo y ancho del país.
La inversión hotelera y gastronómica tuvo durante el mismo período un crecimiento exponencial en algunos destinos importantes del país como la Patagonia, donde la oferta en estos pilares de la actividad turística llegó a quintuplicarse.
El primer hotel de cadena internacional (Sheraton) se estableció en 1971; Intercontinental, Marriott, Haward Jonson, Hilton, Hyatt y todas las más importantes del mundo arribaron durante la década del ’0.
También, durante ese período, se construyeron los grandes centros de ferias, congresos y convenciones (la Rural, Costa Salguero, entre otros), así como los grandes centros comerciales de nivel internacional, los parques temáticos, que hoy atraen a turistas de todo el mundo.
Nuevos aeropuertos fueron construidos; otros se modernizaron, y hoy contamos con una red de terminales aéreas que cubre todo el país, sirviendo a su integración territorial y la promoción del turismo.
Los nuevos aeropuertos de Ushuaia, Bariloche, Mendoza, Iguazú, Salta, El Calafate, Tucumán, entre otros, son algunos ejemplos de lo que se afirma.
Con la modernización y dragado del puerto de Buenos Aires y la remodelación del puerto de Ushuaia, se abrió para la Argentina el importante mercado de cruceros internacionales, y ya en 1998 tuvimos 94% de todo el tráfico a la Antártida.
En materia de transporte aerocomercial, de un movimiento doméstico e internacional de 10 millones de pasajeros en 1991, pasamos a 21 millones en 1999; se incorporaron nuevas líneas aéreas internacionales y domésticas, y se incrementó la oferta de quienes ya venían operando.
Asimismo, el sistema del reintegro del IVA al turista extranjero, sin duda hoy un gran incentivo para las compras de quienes nos visitan, fue creado y se comenzó a aplicar durante la administración del presidente Menem.
Todas estas medidas parten de un común denominador: fue durante el mismo gobierno del presidente Menem cuando se estableció, por primera vez en nuestra historia, la concepción del desarrollo turístico sustentable de la República Argentina como «política de Estado».
Transitar el camino abierto entonces es cumplir un mandato que se nos impone a todos quienes deseamos recuperar la grandeza perdida y las esperanzas de un futuro mejor, y creemos firmemente que para lograr ese objetivo trascendente el turismo constituye la mejor herramienta a nuestro alcance.




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