22 de abril 2003 - 00:00

Fiesta del Pehuén: otro atractivo de Aluminé

El pehuén les sirvió de alimento a los prehistóricos dinosaurios y, más reciente en el tiempo, a los tehuelches, primero, y a los mapuches, después. Incluso esta última comunidad aborigen utiliza su fruto -el piñón- como base indispensable de su alimentación y, hoy, sus continuadores venden como toda una novedad para el forastero productos elaborados sobre la base de harina del pehuén. Rescatar toda esa antropología es un desafío para los lugareños y, fundamentalmente, para los emprendedores operadores turísticos de la zona, como Eduardo Nedoc
-propietario del hotel Pehuenia- que hacen del cultivo y promoción de los valores tradicionales un producto turístico de comprobada aceptación no sólo para el mercado local, sino para el internacional. Importantes universidades internacionales e incluso el Colegio Nacional de Buenos Aires se encuentran realizando los denominados viajes de estudios -muy diferentes a los habituales viajes de fin de curso- para alumnos secundarios de tercer y cuarto año y universitarios.
Visita a las reservas mapuches, estudio de la araucaria y la significación histórica de este árbol en una región donde su característica fundamental es la de presentarse en bosque constituye un regalo de la naturaleza para cualquier ser humano ávido de conocimiento y de disfrute de un mundo desconocido que se proyecta hacia el comienzo de los tiempos. A ello debe sumársele la intensa práctica de los deportes naturales:
rafting, cabalgatas, mountain bike, pesca, alpinismo, trekking y todo aquello que Aluminé le regala al viajero, especialmente en estas espléndidas y bellísimas tardes de otoño con una cordillera salpicada de mil colores.

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