Gobernadores kirchneristas critican cambios en cheque

Ambito Nacional

Gobernadores y ministros provinciales alineados con el kirchnerismo salieron a criticar la reforma aprobada en la madrugada de ayer en el Senado nacional, que obliga a la Nación a ceder a favor de las provincias cerca de $ 10.000 millones de lo recaudado en concepto del impuesto al cheque.

En sintonía con los argumentos blandidos por la Casa Rosada, los mandatarios y funcionarios advirtieron que si finalmente la iniciativa es convertida en ley por el Congreso obligará a la Casa Rosada a reasignar partidas originariamente previstas para el interior, como las destinadas a paliar los vencimientos de deuda provincial, a programas sociales y a obra pública.

Una lacerante realidad los obligó a cuestionar nuevamente la embestida de la oposición, más allá de los alineamientos políticos previsibles: con el manejo de la caja puesto en juego, Cristina de Kirchner no accede aún a destrabar la firma de los Programas de Asistencia Financiera 2010, destinados a ayudar año a año a los mandatarios para cumplir con los agobiantes compromisos de una deuda provincial que, a nivel global, ya supera los 100.000 millones de pesos.

En este juego de presiones dirigido a la oposición, pierden los gobernadores. Con sus quejas mediáticas, sin embargo, Balcarce 50 junta argumentos para justificar un futuro veto a la estocada del sector crítico del Congreso.

En este marco, por caso, ayer el gobernador del Chaco, el justicialista Jorge Capitanich, aseguró que la reforma en la ley del cheque «está viciada de nulidad, porque una ley de esas características no puede ser sancionada por mayoría simple». Por su parte, su ministro de Economía, Eduardo Aguilar, resaltó que «si esta ley finalmente es aprobada» la provincia va a «perder $ 66 millones, porque tendríamos $ 400 millones más por el impuesto al cheque pero dejaríamos de tener la refinanciación de la deuda, que son $ 466 millones».

En sintonía, el gobernador de Misiones, Maurice Closs (Frente Renovador) coincidió en el impacto negativo de las modificaciones en las provincias y dijo que prefiere que el Presupuesto nacional 2010 se cumpla «con la distribución de impuestos como está».

En tanto, el ministro de Economía bonaerense, Alejandro Arlía, sostuvo que la modificación en el reparto de los fondos que ingresan por el impuesto al cheque «es perjudicial para la provincia, ya que implica que el Gobierno nacional tenga que reasignar partidas, porque éste es un juego de suma cero».

«A los legisladores nacionales que actúan con malicia o ignorancia les pedimos que no nos ayuden, porque evidentemente desconocen los efectos económicos que esto puede tener para las provincias», agregó el funcionario del justicialista Daniel Scioli. «Preferimos seguir con la asistencia que hoy tenemos en materia de programas sociales, obras, fortalecimiento de la salud y de la educación; la suma de esas partidas es más que el dinero que recibiríamos por este régimen», afirmó, además de insistir en la necesidad de rediscutir el régimen de coparticipación para, en el caso de Buenos Aires, intentar recuperar los 6 puntos y medio de coparticipación que la provincia cedió en 1987.

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