30 de marzo 2006 - 00:00

Grave: faltaría combustible en 5 provincias por un paro

En forma transitoria la empresa montó un esquema de emergencia que involucra transportar combustible desde las localidades de Junín (Buenos Aires), Villa Mercedes (San Luis) y Comodoro Rivadavia (Chubut), a fin de compensar el desabastecimiento en Neuquén y Río Negro.
Pero de continuar la obsecuencia gremial mediante el bloqueo a instalaciones petroleras, la medida comenzará a resentir la oferta de nafta y gasoil en las áreas de influencia de Junín, Villa Mercedes y Comodoro Rivadavia, que momentáneamente salieron en auxilio de la Patagonia.
El conflicto gremial, que impidió el normal inicio del ciclo lectivo, además puso en jaque en las últimas horas el transporte público de la ciudad de Neuquén, que debió ser auxiliado con las reservas de combustible del municipio local y exigió programar para hoy un servicio de emergencia. También comenzaron a escasear los alimentos y el dinero líquido en Rincón de los Sauces por los piquetes en rutas que afectan la circulación normal de vehículos. Es que al bloqueo de Plaza Huincul se suman cortes en cercanías de los yacimientos de esa localidad (conocida como la capital provincial del petróleo) y de Chos Malal y Buta Ranquil (de donde sale el gas que se exporta a Chile).
También se puso en riesgo la provisión de nafta y de gasoil en varias estaciones de servicio de la región norpatagónica, donde se multiplicaban los surtidores con la manguera cruzada para indicar la falta de combustible, y se encendió la señal de alarma en las usinas eléctricas, por el inminente recorte del fluido que alimenta las centrales.
La intransigencia gremial de los docentes ante el gobierno de Jorge Sobisch, jefe del partido provincial Movimiento Popular Neuquino y candidato a presidente 2007, tuvo ayer ribetes inesperados. Los maestros se negaron a levantar el bloqueo en Plaza Huincul, aunque concedieron flexibilizar los piquetes de Rincón de los Sauces. Pero la oferta sindical no conformó al gobierno, que se levantó de la mesa de negociaciones a la que había convocado para las 13.
Con el correr de las horas, la situación tendió a agravarse todavía más. La empresa montó el denominado comité de crisis, que instrumenta toda vez que se presenta una situación de riesgo por medidas de fuerza que atentan contra la normal operatoria de la compañía.
El clima llegó a enrarecerse a tal extremo que se advertía que hacia el fin de semana se estaría paralizando la producción del complejo industrial de Plaza Huincul, ante el inminente colapso de su capacidad de almacenaje. Las consecuencias en este sentido tienen un doble efecto de estrangulamiento: se frenan el despacho y la producción. El estado de alerta en la planta se fija por anticipado, dado que la operación de cierre requiere algunas horas para su implementación y demanda todavía mucho más tiempo para su reactivación. La planta de Plaza Huincul tiene una capacidad de 4.100 metros cúbicos diarios; aun así, por tamaño, es la destilería «más chica» de las tres que el grupo empresario tiene en el país.
El piquete de los maestros en el acceso a la planta de Plaza Huincul dejó inmovilizados a 148 camiones, de los cuales 63 están destinados al transporte de naftas, gasoil y aeronafta y 85 al transporte de metanol. Mientras armar una logística de reabastecimiento impone afectar unos 300 camiones para la carga, descarga y transporte.
Sobisch redobló la víspera sus acusaciones al gobierno de Néstor Kirchner e insistió en que el reclamo gremial enmascara una pretensión de desestabilizar política y económicamente al distrito. El mandatario teme que el conflicto se desborde, tal como ocurrió en la provincia del Presidente, donde un bloqueo de activistas, en esa oportunidad del sector petrolero, terminó con el asesinato de un policía y precipitó la renuncia de Sergio Acevedo.
Los docentes, por su parte, debatían anoche la próxima estrategia gremial, luego de haber cortado la vía de diálogo que, sin éxito, pretendió imponer el gobierno sobischista.

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