8 de septiembre 2003 - 00:00

Kirchner, cómodo con cualquier opción

No así el gobernador saliente Reutemann, quien no sabe hasta cuándo masticará la bronca contra el santacruceño, rencor que sólo podrá calmarse si, sorpresivamente, se termina imponiendo para la Gobernación el sublema peronista que postula a Alberto Hammerly.
Factores

Posiblemente el pase de facturas se dará cuando el mandatario provincial sepa el resultado final de los comicios o, quizás, cuando cierre filas con el resto de los justicialistas enojados por las apuestas de Kirchner por afuera del partido.
En esas baterías podría encontrar, incluso, al mismo Obeid si el diputado nacional pierde finalmente la chance de ser gobernador a causa de los votos que podría haberle restado la Nación con su doble discurso.
En esta elección priman las intrigas. Ya de por sí, los reutemistas del sublema Por Santa Fe -que postuló a Hammerly para gobernador- blasfeman contra Obeid quien, por las dudas, no consensuó con el resto de los compañeros justicialistas las listas de los legisladores provinciales para no depender políticamente del «Lole» si vence en la compulsa.
Pero esta interna -que en definitiva se dirime vía Ley de Lemas-
no es lo que más ofusca a Reutemann. Lo que más lo afectó políticamente es que, rompiendo las promesas que le hiciera reiteradamente en Buenos Aires, Kirchner apoyará a Binner con métodos más sutiles y efectivos: la operación política y de prensa. No tienen dudas en Santa Fe que las encuestas que daban ganador al rosarino estaban armadas en la Casa Rosada.
Reutemann se limitó a ejecutar gestos en el límite de lo interpretable y a repetir: «Para un compañero no hay nada mejor que otro compañero». Después, para sacerse la bronca, se sumergía en la liturgia partidaria a la que insufló su propio sello, abrazado a alguna señora mayor y bailando con saltos rítmicos al compás de la marcha peronista. «En este oficio de la política uno tiene que tragar hiel y escupir flores», repetía el gobernador.
De todas formas, antes de hablar contra Kirchner, Reutemann quiere ser cuidadoso.
Algo quedó en claro en el entorno del ya seguramente electo senador nacional Reutemann: si gana Binner finalmente la Gobernación, habría una gran discusión al interior del partido en la que volverá a relucir el caso Río Negro donde el peronismo, de no haber ido dividido, hubiera ganado la elección.
Un caso que tampoco cayó bien al estómago político de Obeid en cuyo entorno sindican la maniobra a un sector del gobierno nacional y quieren creer que no es el Presidente en persona quien motoriza el «transversalismo».
«Kirchner pareció poner un huevo en cada canasta», reconocían algunos obeidistas a la espera de los resultados. En el Partido Socialista, en tanto, también habrá reacomodamientos a causa de la buena elección realizada por ese lema. Posiblemente bajo el nombre Encuentro Progresista referentes del socialismo, la UCR, Partido Demócrata Progresista, y algunos peronistas díscolos tratarán de consolidar los números de la elección ganen o pierdan.
Difícil, en cambio, será la relación con el ARI de
Elisa Carrió, sobre todo de parte de quienes fueron candidatos a legisladores nacionales por el lema Partido Socialista, profundamente enemistados con la chaqueña, quien presentó para ese rubro aspirantes propios.

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