16 de julio 2004 - 00:00
La crisis por la intervención golpeó ayer a A. Fernández
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Pero Fernández se topó con una manifestación de remiseros, que protestaba por la violenta muerte en la madrugada de ayer de Javier Louza, de 25 años, en aparente ocasión de robo. Los manifestantes recibieron a Fernández con gritos e insultos. «Desde que vinieron estos tipos de Buenos Aires la inseguridad aumentó», denunciaron. «No me griten», se defendió el ministro, mientras entraban en acción sus guardaespaldas. En el tironeo, se escucharon los gritos de «justicia», «asesinos» y «que se vaya la intervención».
El episodio derivó en forcejeos, tras los cuales un remisero se arrojó delante de la camioneta del funcionario nacional, quien debió seguir a pie -junto a Lanusse- por las ya hostiles calles de la Madre de Ciudades.
Versión oficial
Allegados al funcionario nacional aseguraron ayer que «no hubo ni agresión física ni insultos dirigidos a Fernández». «Algunos aprovecharon el momento para hacer una jugada política contra la intervención», denunciaron, y precisaron que la agenda de viaje se cumplió por completo.
Otro hecho irritó a los manifestantes. A pocas cuadras del lugar de este incidente, el enviado de Kirchner se reunió en la casa de Carlos Carabajal (padre del folclorista Peteco, hoy miembro del gabinete de Lanusse) con una veintena de intendentes que respaldan la mentada reforma de la Constitución provincial que impulsa la intervención. «A lo único que vienen es a rosquear por la reforma», castigó un encendido manifestante.
Por la tarde, los remiseros continuaron su protesta en el aeropuerto santiagueño -impidieron la entrada y salida de vehículos-, pero el ministro Fernández eludió la manifestación al entrar por una puerta lateral y pudo abordar el avión sin inconvenientes.
Preocupación
Los últimos hechos de violencia confirman la creciente preocupación de la sociedad santiagueña. En las últimas 48 horas hubo 15 asaltos y 2 homicidios en aparentes circunstancias de robo: la de Louza y la de un técnico radiólogo que fue encontrado muerto a pocas cuadras de donde fue hallado luego el remisero, en las cercanías del Hospital Neumonológico. Incluso, el propio Lanusse calificó de «llamativo» y «curioso» el crimen del remisero.
Los santiagueños están convencidos de que aumentó la inseguridad desde que llegó la intervención. Fuentes policiales aseguran, por su parte, que como está intervenida la fuerza «le han puesto esposas a la institución, con el argumento de la defensa de los derechos humanos». Incluso denuncian que la propia intervención impide la difusión de las cifras de inseguridad.
«En Santiago se encontró un zoológico con huesos humanos y recién hablan de inseguridad; por Dios... no vivimos en un tapper», contraatacó el ministro de Justicia de la intervención, Luis Alem.
Así las cosas, la pésima gestión de Lanusse sigue cosechando críticas. Ayer, un encumbrado referente del PJ provincial (hoy también intervenido) dijo que Lanusse «no conoce Santiago ni la ha caminado lo suficiente». Advirtió la misma fuente sobre el riesgo de que, merced a la falta de políticas sociales, la población «se acerque cada vez más a los referentes piqueteros» que desembarcan en ese territorio. Ello, en referencia a la exitosa arenga de Raúl Castells el miércoles en la capital provincial, quien logró bolsones de comida, semillas y subsidios para los desocupados santiagueños.




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