Para los investigadores el robo fue planificado, y los autores apuntaron específicamente a la imagen que se llevaron y confirmaron que se solicitó intervención de Interpol. La obra es una imagen de Cristo apoyada en una cruz de madera de jacarandá, de 121 centímetros de largo por 86 de ancho, con cantoneras y rayos de plata repujada, de estilo colonial. Pertenecía a la Parroquia Nuestra Señora de la Merced de La Carlota desde 1951, cuando fue donada por Gustavo Muniz Barreto.
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