29 de enero 2003 - 00:00

Las colaciones, siempre vigentes

El sabroso bocado -que bien elaborado no empalaga y sí halaga a cualquier paladar- es uno de los recuerdos más preferidos por los turistas, que buscan recortar un fragmento de la intensa vida gastronómica del interior del país para agasajar a familiares y amigos. La escena se repite todo el año, por caso, en Salta, en Jujuy, en Córdoba y en San Juan.Veamos una de las tantas versiones de colaciones que circulan por el país, en este caso para cocinar 12 unidades.

Preparación


Como primera medida hay que desplegar la harina sobre la mesa en forma de corona, junto al polvo de hornear. En el centro se ubican las yemas, mezcladas con el azúcar y el alcohol.
Este último paso habilitará la parte «dura» de la receta: a arremangarse y amasar el producto obtenido con firmeza. Finalmente la masa deberá descansar, tapada, durante alrededor de 40 minutos.
Lo que resta es el trabajo «fino». La masa debe ser estirada con un palote y cortada en círculos, y a cada uno de ellos se le debe estirar las puntas hasta darle una forma alargada y ahuecada. Luego se pasan por horno caliente durante 15 minutos. Una vez fríos, recibirán el toque distintivo, cuando se esparza sobre ellos el dulce de leche en el hueco resultante.
El broche final será de la mano de un baño de azúcar impalpable (previamente mezclada con algunas cucharadas de agua hirviendo) sobre las colaciones. Cuando estén secas, sólo restará contabilizar cuánto durarán sobre la mesa.

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