29 de septiembre 2006 - 00:00

Llamas siguen devorando los pastizales

Córdoba- El fuego persistía en la zona central del Valle de Punilla, en Córdoba, en proximidades de las localidades de Casa Grande y Valle Hermoso, donde era combatido por unos 700 bomberos, policías, militares y lugareños, tras haber quemado unas 10.000 hectáreas en el centro y norte de la provincia.
En tanto, varios centenares de personas fueron evacuadas en el Valle de Punilla y la zona norte, en especial Cosquín, San Roque y parajes aledaños a la ciudad de Deán Funes, a unos 150 kilómetros de la capital cordobesa, aunque no hubo heridos.
El fuego quemó pastizales y vegetación autóctona, y causó importantes pérdidas económicas, ya que destruyó postes de tendido eléctrico, alambrados, cercas e instalaciones rurales.
Sin embargo, las consecuencias más graves se dan en el aspecto ambiental, con la desaparición de la flora natural y la mortandad de animales silvestres y también vacunos.
La secretaria de Medio Ambiente de la Nación, Romina Picolotti, sobrevoló en helicóptero las zonas afectadas por el fuego y destacó la labor de los bomberos y el personal militar y civil para combatirlo.
En un contacto con la prensa en la localidad de Valle Hermoso, junto al gobernador de Córdoba, José de la Sota, la funcionaria dijo que el mandatario «tiene todo bajo control» y aseguró que «desde el primer día» de los incendios, la Nación prestó toda su colaboración a la provincia en la lucha contra el fuego.
En tanto, De la Sota calificó de «difícil» la situación y señaló que hay que aguardar a la finalización del siniestro para realizar una evaluación pormenorizada de las pérdidas.
Previamente, De la Sota sostuvo que «es una situación difícil porque hace muchos meses que no llueve en Córdoba, hay pasturas secadas altas y mucho viento». En rigor, la sequía que afecta a Córdoba es idéntica a la que se registra en gran parte del país, donde ya hay importantes pérdidas económicas.
 Esperan lluvia
De todos modos, se manifestó esperanzado sobre la evolución de la situación ya que los pronósticos anticipan fuertes lluvias para los próximos días. A esta altura, la llegada de precipitaciones se vislumbra como la única alternativa para frenar el avance de las llamas sobre las sierras cordobesas.
El coordinador del Plan Provincial de Manejo del Fuego (PPMF), Diego Concha, consideró sin embargo que la ausencia de vientos favorecía la lucha contra el fuego, aunque admitió que «los focos aumentan a medida que sube la temperatura y desciende la humedad por efecto del sol».
El funcionario precisó que los fuegos activos son «un frente que se extiende entre las serranías que interconectan las localidades de Casa Grande y Valle Hermoso, con una extensión de aproximadamente mil metros, y otro que está más al sur del cordón montañoso, de unos 800 metros».
Desde el otro lado de esas serranías, el jefe comunal de Río Ceballos, Sergio Spiconga, confirmó que el fuego ingresó a la adyacente reserva natural La Quebrada.

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