31 de mayo 2007 - 00:00

Neuquén pone a prueba la primera experiencia de concertación "pura"

Ahora, el radical K, Horacio «Pechi» Quiroga, actual intendente de la ciudad de Neuquén y en alianza con el PJ oficial, enfrentará a Jorge Sapag, candidato del Movimiento Popular Neuquino (MPN) que gobierna la provincia desde 1963, cuando se constituyó como partido después de haberse desprendido del peronismo. De todos modos, los dos candidatos se referencian en el «planeta K», uno por pertenencia y el otro por simpatía.
Sapag y Quiroga aparecen en la recta final de estas elecciones como los más serios aspirantes a suceder a Jorge Sobisch, presidente del MPN y duramente enfrentado a Kirchner. Precisamente sobre este eje político encajó toda la campaña electoral previa, ya que si bien Quiroga se referencia como el único candidato de Kirchner en Neuquén -esta semana aparecieron los afiches con la imagen de ambos- Sapag no reniega de su amistad con el principal habitante de la Casa Rosada y se presenta con un perfil totalmente diferenciado de Sobisch y prenuncia un giro total en las relaciones entre la provincia y el Estado nacional. Clave en este relacionamiento aparece la explotación del gas y del petróleo, donde juega un papel vital el sindicalista Guillermo Pereyra, factotum de los gremios petroleros patagónicos y hombre de fluida relación con el ministro de Infraestructura, Julio De Vido, y el propio Kirchner.
Pese a su adhesión a la política transversal de Kirchner con los radicales disidentes que se referencian en Julio Cobos, gobernador de Mendoza, Quiroga integró la coalición desde su pertenencia partidaria y como tal armó la alianza con Oscar Parrilli, quien controla el sello oficial del PJ neuquino. Sin embargo, el secretario general de la Presidencia no pudo alinear detrás de sí a todo el variopinto pejotismo y hoy aparecen agrupaciones menores -Opción Federal, de Horacio Rachid, hermano del ex secretario de Medios de Carlos Menem, y Servicio y Comunidad, del ex senador nacional Daniel Baum- de orígenes menemistas que apoyan al candidato emepenista. Sí pudo lograr Parrilli que un hombre clave del gremialismo neuquino, el mercantil Sergio Rodríguez -maneja el segundo sindicato en importancia en la provincia- cambiara su apoyo inicial a Sapag por Quiroga. De todos modos, las luces peronistas no se encendieron a favor del intendente capitalino con la fuerza que exigía enfrentar al MPN, una aceitada maquinaria de ganar elecciones. En esos términos fue más importante el apoyo de Miguel Saiz, otro radical K, que ganó las elecciones en Río Negro hace 15 días.
En el camino del apoyo al intendente quedaron fuerzas menores como el Frente Grande, de Raúl Podestá, intendente de Zapala que se referencia en Carlos Chacho Alvarez aunque
adhiere a Kirchner, y Jesús Escobar, un ex dirigente estudiantil que desde la izquierda piquetera evolucionó hacia un partido -Libres del Sur- que hoy tiene representantes en la Legislatura provincial y en el Concejo Deliberante de la capital. Esta alianza, bajo el sello de Alternativa Neuquina, se abrió de Quiroga porque no reconocieron en su figura la representación de todo el espectro progresista de la provincia, lo que le permitió al intendente responder con munición gruesa: «Son funcionales al MPN», dijo despojado de toda diplomacia, dolorido porque la resta de este grupo puede llegar a costarle la gobernación.
Otro sector que aparece en las encuestas es Unión de los Neuquinos (UNE), que orienta el sindicalista estatal Julio Fuentes, miembro de la Central de Trabajadores Argentinos nacional y hombre de Víctor De Gennaro. Detrás de Fuentes han cerrado filas todos los gremios estatales, especialmente los docentes, quienes acaban de mantener un conflicto sin precedentes con el gobierno provincial y tratan de pegar a Sapag y a Quiroga como «continuadores del modelo sobischista». Su principal factor de sensibilidad social lo constituye la muerte del docente Carlos Fuentealba, hace apenas dos meses, aunque no aparece a simple vista, ni se refleja en las encuestas previas que ese luctuoso suceso vaya a incidir en estas elecciones. Para el final queda una izquierda ultra y testimonial -sólo sobresale cuando corta rutas o cerca la Casa de Gobierno- representada en 3 sellos diferentes pero unificados en el mismo modelo de protesta piquetera: Partido Obrero, MST (Movimiento Socialista de los Trabajadores y PST (Partido Socialista de los Trabajadores).

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