10 de julio 2008 - 00:00
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«Resulta difícil escaparse a las consecuencias de un enfrentamiento tan largo como el del sector agropecuario y el gobierno nacional, en estos más de 100 días de conflicto. Particularmente en Córdoba, ámbito geográfico de actuación de nuestro Banco, los efectos producidos son dos: una fortísima retracción económica, donde el «no compro-no vendo» del campo generó en las ciudades del interior de la jurisdicción una situación hoy, absolutamente impensada 90 días atrás, que contrasta con aquel momento en que las fábricas de maquinaria agrícola, por ejemplo, daban turno para vender sus productos cobrando anticipos sobre el valor de cada unidad. Hoy, esta agroindustria enfrenta un esquema de suspensión de mano de obra que llevó al gobierno provincial a generar un plan de subsidios para paliar las consecuencias del conflicto», dijo Mario César Cúneo, presidente del Banco de Córdoba a Ambito Nacional.
«El otro problema grave -dijo-, es consecuencia de la retracción en las compras: si bien no es una ruptura de la cadena de pagos (pues no alcanza a ser eso) sí es una baja muy fuerte en la transaccionalidad, lo cual induce a los actores que trabajan con el Banco (especialmente el chacarero que cancelaba puntualmente su cuota del tractor o de la cosechadora) a modificar su forma de operar en base a otras prioridades», lo que hace disminuir la calidad de las carteras pasivas de los bancos en general y del Banco de Córdoba en particular, impactando directamente en la capacidad prestable.
A este panorama se agrega el incremento marcado de las tasas de interés que «creo, se hubiera producido aun sin la crisis del campo, pues hemos vivido un proceso en los últimos dos años donde las tasas pasivas eran negativas. Entre los índices de inflación conocidos y la tasa de interés remunerativas de plazos fijos, había un saldo negativo que la gente aceptaba porque no tenía la percepción que tiene hoy: una percepción inflacionaria superior a la que muestran los índices oficiales, que hace que no esté dispuesta a aceptar ahora tasas negativas. Por eso digo que este fenómeno se hubiera producido aun sin el conflicto con el campo».
«Por tomar precauciones ante mercados que cambian rápidamente, se trabaja en el sistema con niveles de liquidez muchísimo más altos que los sistemas internacionales. El nivel de liquidez de los bancos alcanzaba casi a 40% del de los depósitos; es altísimo. Hoy, y de manera acelerada, este nivel bajó a 33%-34%, lo que redujo la liquidez en forma notoria, y en un período relativamente muy corto de tiempo. En consecuencia, uno prevé los escenarios, toma precauciones, pero las cosas en la Argentina suceden demasiado intempestivamente», trazó.
«Por su parte, el BCRA ha estado activo, no sólo interviniendo en el mercado cambiario sino también colocando diariamente títulos con el fin de regular la movilidad de las tasas de interés. Pero el mercado bancario se mueve alrededor de la 'confianza', término que en este caso no se refiere a la estructura patrimonial del banco del cual se es cliente, sino al marco de seguridades que el sistema macro y microeconómico brinda a la sociedad en su conjunto», finalizó.




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