El viaje comenzó a las 19 del domingo y tenía que terminar ayer a las 4.40, pero por el descarrilamiento de un tren de carga en su trayecto, la formación tuvo que tomar por un desvío que no se usaba desde hacía varios años, por lo que la máquina atropellaba arena y tierra sobre las vías. El trabajo de limpiar los rieles obligó al tren a avanzar a muy baja velocidad o permanecer parado, y se dañó la máquina en medio del campo, por lo que los pasajeros tuvieron que esperar la llegada de otra locomotora, que llegó desde Tandil con un tren, enganchó al que estaba parado, proveniente de Quequén, y con los dos llegó a Buenos Aires a las 14.40, 10 horas más de lo normal. Los pasajeros del tren denunciaron que antes de salir les dijeron que iban a tener una demora de dos horas a lo sumo, por el descarrilamiento, pero una vez que comenzaron los problemas, ya no recibieron nuevas explicaciones y en algunos vagones se quedaron sin luz y en ninguno tuvieron agua. La empresa Ferrobaires, a cargo del servicio, confirmó a las 13 el descarrilamiento de un tren de Ferrosur, cerca de la ciudad de Balcarce, lo que afectó a las formaciones 356, que venía de Quequén, y la 332, que salió de Tandil.
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