8 de septiembre 2003 - 00:00

Por corte de boleta, nace extraño dueto Rico-Chiche

Esa tendencia se percibe en los sondeos que ojean Duhalde y Solá, pero es difícil pronosticar si será relevante a la hora de contar los votos. En todo caso, el gobernador tendrá electores adicionales para compensar -o hasta superar- ese eventual corte en su contra.El voto Chiche-Rico, según detectó el felipismo, asoma en lugares del conurbano profundo, preferentemente, entre votantes de clase baja. En cambio, Solá acumula de otras canteras: peronistas que van por fuera del PJ, vecinalistas o hasta candidatos de la UCR.
Duhalde, por intermedio de Chiche, y Solá por su cuenta se dedicaron los últimos días a pedir a sus votantes que no corten boleta. Pero, a su vez, ante la certeza de que habrá tijeretazo -una encuesta dice que 50% de electores evalúa hacerlo-, cada cual quiere cosechar para sí.
 Candidatos
De hecho, el gobernador entregó «su» boleta a varios candidatos a intendentes que no son del PJ oficial -
Carlos Brown en San Martín o Pablo Bruera en La Plata-, a radicales como Elios Eseverri de Olavarría o a Martín Sabatella de Morón, frentista que va con sello vecinal.
El fenómeno Chiche-Rico, en ese caso, otorga al duhaldismo el atajo ideal para equilibrar la fuga de votos motivada por la presencia de figuras como
Carlos Ruckauf en la lista de diputados nacionales. Pero el tironeo por el corte no se agota ahí. Tiene efectos laterales:
c El beneficio a Rico supone un perjuicio a
Luis Patti, a quien el peronismo le atribuye una «caída» en la intención de votos. El pattismo reniega: «Rico fue siempre funcional a Duhalde, como cuando no aceptó un acuerdo con Patti, y con esto, el duhaldismo le está pagando».
c La resistencia a la boleta entera complica las chances del PJ para recuperar distritos controlados por la oposición. Ocurre en San Martín -donde el peronismo va con dos candidatos,
Carlos Brown y Eduardo Bustos- o en Morón, donde Sabatella tiene buena sintonía con Solá. En ambos casos, algo que también ocurrirá en La Plata, Solá y posiblemente la lista de diputados nacionales y legisladores provinciales obtendrán más votos que los candidatos locales del PJ.
c Más pronunciado será ese fenómeno en distritos como San Isidro, Vicente López o Tigre, donde
Gustavo Posse, Enrique García o Ricardo Ubieto tienen triunfos asegurados a nivel local, pero se esperan triunfos del PJ en el nivel provincial. Un caso aparte es Esteban Echeverría: allí aparece difícil un triunfo del candidato del PJ contra Alberto Groppi, vecinalista antes aliado de Duhalde, que ahora se alió a Patti.
c No ocurrirá, en cambio, en otros municipios que el peronismo considera recuperados: Quilmes, de la mano de
Sergio «Chino» Villordo -quien se convertirá en el intendente más joven de la provincia-; en Lomas, con Jorge Rossi; y en Avellaneda, con Baldomero «Chaco» Alvarez, a quien un triunfo ayudará a soportar el dolor de que su mujer no sea senadora provincial: iba sexta en la lista, pero por ser paraguaya sin nacionalizar, la Justicia «tumbó» su candidatura.
c De todos modos, la Justicia acotó la tendencia al voto cruzado cuando abortó el sistema de adhesiones que permitía a un candidato como el frentista
Oscar Laborde en Avellaneda ir «colgado» de siete boletas distintas a gobernador: un abanico diverso que iba desde Rico hasta Luis D’lía. El juez federal Manuel Blanco anuló esa alternativa.
c En el interior, la mira está en el voto radical: la UCR tendrá triunfos locales, pero se duda que ese voto se traslade a toda la boleta radical, lo que podría beneficiar a Solá. El PJ también recuperaría municipios: por caso, Coronel Dorrego, donde
Eduardo Gagna desplazaría al radical Osvaldo Crego.

Dejá tu comentario

Te puede interesar