El Senado que viene: la importancia de una elección por la gobernabilidad

Ambito Nacional

En las próximas intermedias la oposición pondrá en juego 16 de sus 26 bancas en la Cámara alta. El oficialismo buscará conseguir los senadores necesarios para asegurarle a Axel Kicillof las leyes que necesita.

Salud, economía y seguridad. Sin dudas, la campaña para ganar un lugar en la Legislatura bonaerense girará en torno a estos tres ejes. Lo saben propios y ajenos. Sin embargo, a cuatro meses para las primarias, los protagonistas prefieren evitar el supuesto costo de salir a hacer campaña cuando la segunda ola de la pandemia comienza a tomar forma.

El ejecutivo bonaerense se juega en estas elecciones la posibilidad de tomar la gobernabilidad que, hasta el momento, no pudo lograr debido al dominio de Juntos por el Cambio en el Senado, un espacio de control directo que obliga al oficialismo a tener que negociar cada una de las leyes que Axel Kicillof necesita sancionar. El ejemplo concreto se da hoy con tres de varias iniciativas que el gobernador dio a conocer en la apertura de sesiones. Todas ventajosas para la clase media. Y, claramente, generadoras de votos.

Se trata de la un plan de pagos para contribuyentes afectados por la pandemia, un proyecto que contempla un plan de pagos para agentes recaudadores que no entraron en fondos retenidos durante sus operaciones con contribuyentes de Ingresos brutos y la simplificación del monotributo. Tres proyectos que ya entraron en la Legislatura y para los que Kicillof necesita la venia de la oposición.

En la actualidad, la Cámara alta bonaerense cuenta con 26 legisladores de la oposición y 20 del Frente de Todos. Para estas elecciones, Juntos por el Cambio pondrá en juego 16 bancas (más del 60%) mientras que el oficialismo hará lo propio con 7 butacas.

Para este 2021 son cuatro las secciones que deberán renovar sus senadores: la primera, la cuarta, la quinta y la séptima. El Frente de Todos aspira principalmente a revertir la situación de la zona más populosa. Y es que la primera se disputa la mayor cantidad de legisladores: 3 del Frente de Todos y 5 de JxC. Y pese a que es sabido que las elecciones intermedias difieren mucho de las generales, el panorama parece ser completamente distinto al 2017, donde la oposición logró su mayor triunfo electivo. “Son dos historias completamente diferentes. En ese entonces el peronismo fue fracturado en tres, con (Sergio) Massa y (Florencio) Randazzo jugando la personal y con un país que todavía no avizoraba la catástrofe en la que se había metido”, sostiene un senador que intentará renovar su banca por el Frente de Todos. Y agrega que “en 2019 se confirmó que la gente ya no quiere más ese modelo de Buenos Aires. Y ahora lo vamos a reconfirmar”.

En aquel entonces, el peronismo de Unidad Ciudadana reunió al 33,28 por ciento del electorado para el Senado, un 6 por ciento menos que las secciones que renovaban en la Cámara baja. El aporte de Tres de Febrero, Vicente López y San Isidro fue determinante para que el entonces oficialismo se imponga en la primera sección. Pero hoy la realidad es otra.

La otra jugada clave del peronismo se dará en la cuarta, donde JxC renovará 5 bancas y el FDT 2. “Aspiramos a ganar la sección. Sabemos que en esta actualidad podemos al menos sumar dos bancas más”, aseguran fuente de la sección. Por lo bajo, desde el oficialismo piensan que el descontento de los municipales con el intendente Pablo Petrecca puede sumar votos en Junín, la cabecera de la sección. Lo mismo con Chivilcoy, una ciudad identificada con Florencio Randazzo y con un intendente (Guillermo Britos) cercano al Gobierno provincial.

Por su parte, JxC aspira a mantener las distancias en la quinta (3 a 2) y en la séptima (3-0). De todos modos habrá que ver qué peso toma la ley que prohíbe las reelecciones indefinidas. La iniciativa, perteneciente al Frente Renovador, provoca diferentes lecturas tanto en el Frente de Todos como en Juntos por el Cambio. Mientras que algunos aseguran que recién comenzaría a regir en 2025 para legislativas y 2027 para generales, otros consideran que ya está en curso. Y desde ambos bloques saben que en cualquier momento llegará una presentación judicial para aclarar la situación. Lo que no se descarta, y parece un hecho para ambos espacios, es la posibilidad de generar saltos de una cámara a la otra para aquellos senadores que tengan el consenso general. Nombres no sobran.

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