El Senado bonaerense aprobó ayer la reforma política provincial -que instaura el régimen de primarias-, sanción que todavía deberá completar Diputados, con una modificación de último momento que clausura la posibilidad de que existan las candidaturas testimoniales.
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La novedad es la incorporación del artículo 61 bis que establece que «el candidato que estuviera ejerciendo un cargo electivo nacional, provincial o municipal y decidiera postularse a un nuevo cargo electivo deberá, en caso de resultar electo, asumir éste último».
En lo formal, ya que su aplicación puede ser considerada inconstitucional, implica el fin de las candidaturas testimoniales de las que abusó, en la última elección, el oficialismo al punto que Daniel Scioli y Alberto Balestrini fueron candidatos para no asumir.
Otro punto, incorporado en el tramo final, apunta a limitar las mudanzas antojadizas al requerir dos años de residencia en una sección para poder ser candidato por la misma. Esa imposición es, también, discutible ya que los cargos de legisladores son provinciales y no seccionales.
En este punto, el PJ ha sido también un activo transgresor: en el 2007, hubo candidatos del conurbano que compitieron por el interior, recurso que también usó el PRO, en la figura de Jorge Macri, que primero entró por la Quinta, luego por la Tercera y ahora pretende, se dice, competir en un distrito de la Primera.
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