3 de diciembre 2003 - 00:00
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Productores de hortalizas protagonizaron ayer una especie de «anti-piquete» arrojando su producción frente a la Casa de Gobierno.
Las autoridades del mercado amenazaron con abandonar las instalaciones y trasladarse a otro lugar si persisten las protestas piqueteras, lo que llevaría riesgo a los puestos de trabajo que genera esa institución, unos 2.000 empleos con un movimiento económico diario de cerca de 1 millón de pesos.
Demanda
Por otra parte, los directivos de la entidad adelantaron que presentarán una demanda contra el Estado provincial alegando las grandes pérdidas que dicen sufrir a causa de las movilizaciones de desocupados que, si bien no están focalizadas contra el mercado, afectan directamente su funcionamiento.
Tras la protesta, los productores fueron recibidos por el ministro de Gobierno de Santa Fe, Carlos Carranza, quien se comprometió a instrumentar una guardia policial en los accesos del mercado para garantizar la libre circulación de los proveedores y compradores.
Además, Carranza se comprometió a gestionar reuniones con las autoridades que asumirán el 10 de diciembre, entre ellas el designado ministro de Gobierno, Alberto Gianeschi, para lograr una solución de fondo al problema planteado por los productores.
«Estamos cansados de que los piqueteros realicen cortes y nos impidan ingresar al mercado para vender nuestros productos», aseveró el director del Mercado Concentrador, Sergio Cavallero, quien encabezó una numerosa columna de camiones, tractores y camionetas que avanzó desde Recreo, al norte de la ciudad, hacia la Casa de Gobierno.
Los quinteros cortaron las calles que rodean a la Plaza de Mayo local y obstaculizó el tránsito con camiones y tractores, mientras que un grupo de manifestantes arrojó verduras contra la Casa de Gobierno en tanto hacían detonar bombas de estruendo.
«Es imposible trabajar, ingresar al mercado, por los cortes reiterados de los piqueteros. Los cortes son estratégicos, muy bien diagramados por punteros políticos, para que el mercado no pueda trabajar y ello nos genera grandes trastornos económicos», agregó Cavallero.
El empresario dijo entender los reclamos de la gente, pero solicitó «un lugar de paso alternativo, seguro, para poder ingresar la producción y después poder comercializarla».
«Nosotros comercializamos con gente de Santa Fe, Entre Ríos, Chaco, Misiones, Corrientes y Córdoba, y, con este tipo de actitudes, lo que se logrará es que el mercado de productores se cierre o se traslade, lo que producirá que mucha gente quede sin trabajo», explicó Cavallero.
También dijo que los productores perdieron la producción de abril y mayo por las inundaciones, pero se diferenció de los grupos piqueteros porque tratan de «salir de los problemas trabajando».
Finalmente, Sergio Cavallero consignó que los productores están «muy enojados» y anticipó que «el mercado está pensando en trasladarse a otro punto, como San Carlos Centro o Santo Tomé».
En tanto, mientras el corte de los accesos al mercado lleva una semana, Miguel Lanzamidat, gerente de la empresa, aseguró que «aparentemente es un tema netamente político, porque esa gente no quiere que haya compañeros o vecinos que trabajen».
Destacó entonces que «se fomenta la desocupación en vez del trabajo y esto fomenta la cultura de la vagancia».
La semana pasada, unas 500 personas protestaron en la salteña General Mosconi contra los piqueteros que atacaron las oficinas de Tecpetrol. Ese ataque de los activistas desocupados llevó a la empresa a amenazar con dejar la ciudad.




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