9 de octubre 2003 - 00:00
"Riesgo Cafiero" y recelo de UCR congelan reforma de Solá
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Días atrás, Solá juntó a algunos funcionarios y legisladores de confianza, para analizar la cuestión y perfiló algunas maniobras. Dispuso, a saber:
c Temporalmente, la promoción de la reforma constitucional dejará de ser el centro de la agenda oficial y pública del gobernador, como lo viene siendo desde que Solá logró su reelección el 14 de setiembre. Desde entonces, salvo los temblores por la inclusión de Juan José Alvarez en el gabinete y el fallo de la Corte que obliga a devolver los depósitos, los planteos del gobierno se enfocaron casi exclusivamente al tema reforma.
c El motivo de la decisión se nutre de tres ríos. El más caudaloso es que la reforma todavía es una abstracción. Por ahora, Solá hizo referencias genéricas que sirvieron para instalar la voluntad sobre un cambio de la Constitución pero, sin embargo, no logró eliminar -»porque hay algunos que así lo quieren»- la sospecha de que detrás de ese buen gesto podría esconderse un intento re-reeleccionista del gobernador. «No conseguimos todavía vender la reforma como algo interesante para la gente», se evaluó en la reunión respecto a que los capítulos que Solá propone cambiar son, en general, inasibles para el gran público.
c «Ante la duda, la gente tiende a resistirse», fue la lectura que se hizo en la cumbre de Solá con los suyos, donde estaban Federico Scarabino (Gobierno), Florencio Randazzo (Jefe de Gabinete) y «Toco» González Fernández (secretario general), además de Hugo Corvatta y Juan Garivoto, como delegados del PJ legislativo. Esa resistencia, de concretarse, sería trágica para Solá. La referencia inmediata es lo que le ocurrió a Antonio Cafiero en 1990, cuando quiso reformar la Constitución para que le habiliten un nuevo mandato, pero perdió el plebiscito, lo que aceleró su debacle como gobernador. Eso, que en las rondas felipistas bautizaron «Riesgo Cafiero», figura como otra de las razones del cambio de estrategia.
c Por último, asoma como tercera traba la conformación del escenario político. «Hasta diciembre, cuando cambien los legisladores, la UCR no va a dar el apoyo», especuló, con datos fieles uno de los presentes. A partir de esa fecha, el PJ tendrá abrumadora mayoría en el Senado y amplio dominio de Diputados lo que, en teoría agilizará los trámites de reforma en la medida que internamente el peronismo (léase Solá y Eduardo Duhalde), se pongan previamente de acuerdo. Sobre el recelo radical -que el jefe del bloque de diputados, Marcelo Elías justificó en que «muchas de las reformas que propone Solá se pueden hacer sin tocar la Constitución»- hay dos interpretaciones: unos dicen que la UCR no admite la idea del gobierno de modificar los organismos de la Constitución, porque «son cuevas» de radicales; otros, sostienen que el radicalismo tras la elección de Margarita Stolbizer -que le otorgó cierto aire tras la sucesión de derrapes partidarios- «no puede aparecer otra vez como socio del peronismo. Sería el tiro de gracia».




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